Myriam MANCISIDOR
«Si piensas por un año, cultivas arroz; si piensas por diez, plantas árboles, y si piensas por cien, educas al pueblo. Éste es el trabajo de Sefca». Con estas palabras definió ayer el sacerdote y colaborador de los Servicios Ecuménicos de Formación Cristiana (Sefca), Faustino Villabrille, el trabajo este colectivo en Guatemala. Villabrille participó junto a la directora de Cáritas Parroquial de Llaranes, Nieves Álvarez; el presidente de Sefca, Jorge Martínez Rodríguez, y la naturópata Bertha Sandoval en el Club LA NUEVA ESPAÑA.
Los ponentes analizaron la realidad del tercer mundo y ahondaron en los proyectos de cooperación que desarrolla Sefca en Centroamérica y que cuentan con apoyos económicos que les brinda el Ayuntamiento de Avilés y también Llaranes, con fondos que recauda durante la semana solidaria, que se celebra durante estos días, y desde hace cinco años. «En Llaranes creemos que otro mundo es posible», dijo así Álvarez.
Pero, ¿cuáles son las necesidades de Guatemala? Guatemala es un pequeño país situado al sur de México que vivió un largo proceso revolucionario que dejó huellas muy profundas en la sociedad. «El ejército cometió masacres, fue una guerra racista, ya que el noventa y tres por ciento de las víctimas fueron indígenas», explicó el sacerdote, pedagogo y presidente de Sefca -hasta el pasado mes de enero-, Jorge Martínez. Guatemala es también un país en el que el 57 por ciento de la tierra está en manos de un uno por ciento de propietarios y en el que, junto a Brasil, existen más diferencias entre ricos y pobres.
Hasta hace pocos meses, los guatemaltecos tenían una vía de escape: Estados Unidos. «Ahora Bush envía de vuelta a la gente, y esta situación social empeora cada vez más, principalmente entre los jóvenes, que se unen en peligrosas bandas de pandilleros», recalcó Jorge Rodríguez. El narcotráfico -Guatemala está entre Colombia y Estados Unidos-, la corrupción, el analfabetismo (llega al cien por cien en las mujeres indígenas con más de 25 años) y la falta de trabajo son, pues, los principales problemas de un país en el que el indio no puede vivir sin tierra y el terrateniente no puede vivir sin quitarle la tierra al indio.
Con estos antecedentes nace Sefca. Primero la organización de Jorge Martínez ofreció cursos de capacitación, pero desde hace tiempo trabaja únicamente con grupos que asumen el compromiso de crear empresas. A la vez, ofrecen becas de estudio que se llevan a cabo gracias a cursos radiofónicos. La construcción de granjas, escuelas, centros sociales y la realización de obras de abastecimiento son, así, obras que Sefca desarrolla en Guatemala.
La biosalud, el cultivo ecológico y la medicina natural son otro punto fuerte que incentiva Sefca, una entidad que presta una atención especial a las mujeres, según confirmó en el Club LA NUEVA ESPAÑA Bertha Sandoval Íñiguez, quien agradeció la ayuda de los avilesinos. Por su parte, Villabrille relató su experiencia durante distintos viajes a Guatemala. «Vi a niñas caminar descalzas y a niños con botas; ahí ya se nota la discriminación machista de Guatemala, entre otras cosas», concluyó.