C. MATEO
El fiscal de menores del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), Jorge Fernández Caldevilla, asegura que un tercio de los cerca de treinta menores internos en la actualidad en el centro de menores de Sograndio es de origen marroquí. Su afirmación viene dada tras reconocer un repunte en el índice de delincuencia protagonizado por menores de origen subsahariano, residentes en su mayoría en el centro materno infantil de Pedro Masaveu y en otros de similares características de la capital. Prueba de ello, añade, «es que en los últimos dos meses la Policía ha realizado en torno a cien intervenciones relacionadas con los menores marroquíes de la zona del Parque de Invierno». Se trata, según Fernández Caldevilla, «de un colectivo especialmente difícil por su nivel educativo y social, suelen vivir en la calle y cuando llegan a España lo hacen en las peores condiciones». Incluso se han dado casos de menores que no lo eran pero que, por su dificultad con el idioma, fingían tener menos edad de la real. En estos casos es casi obligado la realización de una prueba para verificar, en función de la edad ósea, los años del adolescente.
El fiscal de menores reconoce que hay «un problema de orden público» tanto en el exterior como en el interior de los centros. Desde hace meses, por ejemplo, los vecinos del Parque de Invierno y de las inmediaciones han denunciado una oleada de actos vandálicos en los que, en muchos casos, son un grupo de menores marroquíes los protagonistas. Respecto a los delitos que cometen, el fiscal de menores apunta a robos de poca entidad, peleas y tirones de bolsos como los más comunes, si bien reconoce que hay algunos casos de agresiones sexuales. «Se trata de adolescentes que no suelen estar acostumbrados a cumplir con una normativa y esta razón les lleva, por ejemplo, a amenazar e incluso agredir a las educadoras por razones culturales». Respecto a la última de las reyertas registradas en el Parque de Invierno, en la que al menos dos menores subsaharianos resultaron heridos en una pelea con otro grupo de jóvenes en la que se emplearon bates de béisbol y palos, el fiscal de menores señala que «se está investigando» pero hasta el momento descarta que exista algún tipo de indicio que permita hablar de «grupos racistas» o reyertas «con tintes xenófobos». También insta a la sociedad a «no crear una alarma social excesiva» en torno a la situación de los menores marroquíes y sus actuaciones. «Hasta el momento se han registrado hechos sin demasiada gravedad que sí suponen un problema de orden público pero que deberían intentar paliarse apostando por la educación y la reinserción», indica Fernández Caldevilla, de acuerdo con «repatriar a los menores a sus lugares de origen siempre que se garanticen sus condiciones de vida».