Oviedo, I. AZPARREN
N. M. C.
Prorrogar en 2008 los Presupuestos del Principado para 2007, algo a lo que estará obligado el Gobierno socialista si no encuentra el apoyo del PP o de IU en la Junta General, «no sería ninguna catástrofe», porque las cuentas actuales «han sido buenas en términos numéricos». Son palabras del presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), Severino García Vigón. «Aún no sabemos las nuevas iniciativas del Gobierno, pero ahora mismo no estamos disfrutando de un mal Presupuesto», abundó.
El presidente de la patronal asturiana especificó que el Presupuesto lo componen dos vertientes: los gastos, «que ya están comprometidos», y los ingresos, «donde hay que tener en cuenta que la actividad económica no está en retroceso». Pese a su mensaje de tranquilidad, animó a los responsables socialistas a buscar un consenso para lograr un nuevo Presupuesto para 2008.
Desde IU, ex socio de gobierno del PSOE, han advertido por adelantado en varias ocasiones de que será difícil que apoyen las nuevas cuentas. El presidente regional, Vicente Álvarez Areces, se comprometió ayer a presentar un documento presupuestario «con la voluntad de que se apruebe en la Cámara», pero aseguró que «la oposición tiene su rol y el Gobierno el suyo».
Areces definió el Presupuesto como «un elemento clave de acción política» y se mostró confiado en que la sociedad asturiana y el Parlamento «comprendan que Asturias tiene que seguir en la ruta del progreso y de la solución de problemas». Además, adelantó que los socialistas abordarán el debate «con toda serenidad y, al mismo tiempo, con toda convicción».
El Presidente se refirió también a las reticencias mostradas por IU para apoyar las cuentas, y señaló que «habrá que esperar a que el debate se produzca». «No es lógico que se diga que no se va a votar un Presupuesto cuyos principales elementos aún están sin desplegar. Rechazar algo que no se conoce es una posición muy prematura», reprochó.
«Gobernar con un buen Presupuesto para Asturias que responda a los intereses de la sociedad». Ésa es la aspiración de Areces, que confía en «la fuerza de la razón y en nuestras convicciones».