Oviedo
LA NUEVA ESPAÑA entregará este próximo domingo, gratis con el periódico, el decimosegundo fascículo de «La Prehistoria en Asturias, un legado único en el mundo», una excepcional iniciativa cultural del periódico.
Cada domingo los lectores reciben gratis, sólo con comprar el periódico del día, las entregas de un coleccionable verdaderamente imprescindible para conocer los yacimientos prehistóricos que han hecho de Asturias un punto de referencia mundial. El fascículo del domingo prosigue el estudio detallado de los grabados que aparecen en las cuevas y abrigos asturianos de la cuenca media del Nalón.
Se trata de una zona que alberga un nutrido conjunto de abrigos, cuevas y covachos con grabados paleolíticos. Comienza con el abrigo de La Viña (Manzaneda, Oviedo), y aguas abajo van sucediéndose Los Murciélagos (Portazgo, Ribera de Arriba), Las Caldas, La Lluera I, La Lluera II (San Juan de Priorio, Oviedo), Las Mestas (Tahoces, Las Regueras) y Godulfo (Berció, Grado). En el Riosa, tributario del Caudal, se encuentra la cueva de El Molín o Entrefoces (La Foz, Morcín) y, en el Trubia, las cuevas de El Conde, Santo Adriano, Los Torneiros, Cueva Pequeña y Camarín de las Ciervas de Los Torneiros (Tuñón, Santo Adriano). En total son 13 enclaves, adyacentes a los ríos, como es el caso de La Lluera I y II, Entrefoces y Santo Adriano o, en alturas dominantes, como Los Murciélagos, Godulfo y las tres cuevas del paraje de Los Torneiros. En la cuenca del Nalón también hay dos cuevas con pinturas y grabados realizados en la profundidad oscura: Entrecueves y Candamo.
La Lluera II es un angosto conducto de poco más de cuatro metros de largo, que se levanta unos cinco metros sobre el nivel normal del Nalón. Dista unos sesenta metros de la cueva mayor por la misma orilla del río. La gran mayoría de sus grabados estaba cubierta por una cascada estalactítica que hubo que levantar. Se han registrado más de quince signos triangulares, apretadamente agrupados. Como ocurre con las ciervas en el friso posterior de La Lluera I, también aquí, dentro de un triángulo mayor, encontramos otro menor. Aquí se encontró lo que se echaba en falta en La Lluera I: un lugar especialmente dedicado a los signos, lo que es típico del arte paleolítico antiguo de la región cantábrica.
Santo Adriano es un pequeño abrigo, o covacha, orientado totalmente al Sur, cuya boca se alza 4,5 metros sobre el nivel del río Trubia. La luz natural ilumina toda la cueva. Los grabados se encuentran en las paredes este y oeste.
Sobre los más exteriores incide directamente la luz del sol, y la lluvia azota las dos primeras figuras de la pared este. Los grabados de Santo Adriano tienen una gran simplicidad formal, reiterativa, pero dotada de una fuerte expresividad.
La cueva de El Molín, a escasos metros sobre el río de Riosa, se abre adyacente al abrigo de Entrefoces y alberga tres ciervas y un caballo. Los expertos suponen que pudo tener más figuras, hoy desaparecidas.
Cada domingo los lectores recibirán, gratis, sólo con comprar el periódico del día, las entregas del coleccionable verdaderamente imprescindible para conocer los yacimientos prehistóricos, que han convertido a Asturias en un punto de referencia mundial.