Oviedo
La realidad arqueológica de Tito Bustillo es compleja por la diversidad de yacimientos que se le pueden relacionar más o menos directamente y por las diversas vinculaciones que insinúa su contenido artístico con el de las cuevas de su entorno. Ambos aspectos no pueden ser obviados a la hora de su investigación.
La investigación arqueológica de las cuevas de Ribadesella tiene mayor antigüedad que el reconocimiento de su arte prehistórico. Las primeras excavaciones arqueológicas de La Cuevona fueron realizadas ya a finales del siglo XIX por Justo del Castillo y Quintana, prospecciones continuadas con posterioridad por distintas personalidades del mundo prehistórico. La Lloseta fue investigada en la segunda década del siglo XX por Hernández-Pacheco y Wernert y, en los años 50, por Francisco Jordá. La cueva de El Tenis fue también excavada por Hernández-Pacheco y Wernert y la de San Antonio aparece ya mencionada en las obras de Breuil y Obermaier.