Arenas de Cabrales,
Bárbara MORÁN
El espectáculo fue pura magia. Xuacu Amieva y su banda ofrecieron un concierto con los temas de su último disco, «Seis», y varias canciones míticas del gaitero, como «El son del fuegu», en la plaza de Arenas de Cabrales, la noche del jueves. Justo a la hora de las bruxas Xuacu Amieva, acompañado por su banda (el guitarrista Emilio Fidalgo, la violinista Paula Alonso, el bajo Luis Rodríguez y el batería Rubén, «Mol», Rodríguez), comenzaba el espectáculo ante unas 700 personas, que bailaron, aplaudieron y disfrutaron del concierto de uno de los gaiteros más famosos y reconocidos del país.
El concierto, enmarcado dentro de las actividades y festejos de la semana del queso de Cabrales, tuvo lugar en el mágico entorno de la plaza de Arenas, situada al lado del río Casaño y flanqueada por una frondosa vegetación. Xuacu Amieva abrió el concierto con el tema «El son del fuegu» y se presentó ante todos los asistentes como un «mozu nacidu en El Mazucu, Llanes, y afincáu en Uvieu, encantáu de tar en esta guapa tierrina».
Con la misma espontaneidad y autenticidad que caracteriza al gaitero, la música continuó durante hora y media levantando a más de uno del asiento a bailar los ritmos de su último disco. Sonidos de jazz, raíces brasileiras, jotas, vaqueiradas, ritmos de la vecina Galicia y mucha mucha gaita. Temas como la «Jota de Xixón», la «Muñeira Naranco» o la danza prima llenaron la plaza de Arenas de un ambiente genuinamente asturiano.
La sidra, algún espontáneo «Puxa Asturies» y el ambiente festivo en una noche sorprendentemente veraniega, tras la jornada lluviosa del jueves, propiciaron un final apoteósico. Xuacu Amieva presentó la sorpresa final de la noche, al grupo «Corricorri», de Arenas de Cabrales. Las aldeanas, con una rama de laurel en cada mano, comenzaron a desfilar por el escenario para deleitar a todos los presentes con este baile ancestral, que ha sobrevivido a generaciones y a modas. Una danza especial que simula al cortejo y donde las mujeres interpretan un sensual baile mientras un mozu las sigue.
Terminado el baile, el público en pie prorrumpió en aplausos. Xuacu Amieva retomó el espectáculo para interpretar el último tema de la noche, «El cantar del osu», no sin antes dar las gracias al Ayuntamiento, al quesu y a los cabraliegos, a los que pidió que nunca pierdan esta bella y tradicional danza.