Gijón, J. C. GEA
Laboral se abre de nuevo al mundo de los videojuegos, y lo hace implicando al máximo la complicidad física y mental de sus visitantes. La inauguración, ayer, de «Playware» continúa y amplía el espíritu de la exposición inaugural, «Gameworld» -o «Expansion pack de gameworld», por decirlo en terminología de los videojuegos-, en una dirección en la que se refuerzan sus aspectos interactivos, artísticos y tecnológicos llevándolos aún más hacia sus aspectos físicos y de disfrute, y mostrando también la vertiente social de un medio que impregna de manera creciente «otros campos del arte, el lenguaje, la jerga, el cine, la educación e incluso la política», según señaló el comisario-jefe de Laboral, Erich Berger.
Del mismo modo lo destacaron los comisarios de la muestra, el norteamericano Carl Goodman y el austriaco Gerfried Stocker, en una presentación en la que también participaron muchos de los creadores que aportan a «Playware» sus 23 piezas, repartidas entre juegos artísticos e instalaciones multijugador insertas en una arquitectura efímera concebida por Thomas Lesser; un entorno que también, de algún modo, es un «expansion pack» de la creada por el arquitecto y su estudio para «Gameworld».
Acerca de los contenidos, pocas exposiciones como «Playware» requieren de la presencia del espectador y de su implicación directa en las piezas -en los juegos- para ser comprendida y disfrutada. El verbo «to play» quiere decir muchas cosas en inglés, y la mayor parte de ellas está al alcance del público en la nueva muestra de Laboral: gozar del ocio, cooperar en alguna actividad, competir deportivamente, interpretar en el sentido teatral o musical... Y, desde luego, jugar. Juegos de rol con estética basada en la acuarela tradicional japonesa, laberintos que se manejan con todo el cuerpo, competiciones de tiro de cuerda con soga real y rivales virtuales, ping-pong sobre agua (también virtual), improvisación de música electrónica manejando piezas de plástico sobre un tablero especial o sobre los brazos de otra persona y, en fin, una peculiar manera de comunicarse con Oviedo en tiempo real y vía internet, pero a través de carreras, saltos y taconazos sobre un camino de tablas que tiene su gemelo en las proximidades del campus del Milán.
La presentación de «Playware» sirvió a Rosina Gómez-Baeza para hacer balance de los primeros «seis meses de vida» de Laboral. En ellos, enumeró su directora, se han realizado siete exposiciones y 11 talleres (siete de ellos para profesionales) y se ha colaborado con unas 60 instituciones de todo el mundo. Respecto a los visitantes, el centro ha registrado, según Gómez-Baeza, «una media de 4.000 por mes», con referencia a quienes que han accedido con entrada.