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Planificación y calidad en los Servicios Sociales

 
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TERESA MARTÍNEZ RODRÍGUEZ Vivimos un momento histórico en España y en Asturias en lo que se refiere al desarrollo de los Servicios Sociales. Con la aprobación y progresiva puesta en marcha de la ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, estamos asistiendo a la consolidación del sistema de Servicios Sociales como el cuarto pilar del Estado de bienestar, junto con la sanidad, la educación y el sistema de pensiones. Un gran hito en el progreso social y en el desarrollo de nuevos derechos de ciudadanía, gracias a la apuesta de un Gobierno socialista, que situará en la próxima década a España en puestos avanzados del escenario mundial en lo que concierne a protección social.

Esta construcción requiere cimientos sólidos y para ello son fundamentales dos cuestiones que se reclaman recíprocamente: la planificación y la calidad. Ésta es la visión de la nueva organización de la Consejería de Bienestar Social del Principado de Asturias, creando una nueva Dirección General cuyas competencias se refieren a estos cometidos.

Planificación y calidad, dos conceptos que en ocasiones resultan grandilocuentes a la par de ambiguos por las distintas acepciones que les podemos otorgar. Por ello es importante delimitar y hacer accesible su sentido. ¿Qué queremos decir cuando hablamos de planificación y calidad en los Servicios Sociales? ¿Cómo se traduce la apuesta del Gobierno del Principado en torno al rigor y a la calidad de los servicios públicos aplicada a este campo?

En primer lugar, aunque pueda resultar obvio para algunos, considero conveniente recordar el significado de planificar. Planificar significa pensar y fundamentar lo que se pretende hacer. Planificar implica identificar y analizar necesidades, prever nuevas situaciones, aplicar criterios de racionalidad en el crecimiento de los recursos sociales, innovar para dar respuesta a las nuevas necesidades, integrar y optimizar recursos. Pero, además, planificar en Servicios Sociales implica escuchar atentamente las demandas y los deseos de la ciudadanía. La planificación en el desarrollo de los Servicios Sociales conlleva tener un modelo de atención claro que responda a las necesidades y respete las preferencias de las personas, familias y grupos.

Planificar es lo contrario a otras opciones de hacer como «el crecer por crecer», la improvisación o «hacer más de lo mismo», repitiendo miméticamente los mismos modelos de servicios (que suele resultar lo más fácil) sin pararse a revisar las nuevas necesidades o las innovaciones que se van produciendo en el sector.

Pongamos sólo un ejemplo: los recursos de alojamiento para personas dependientes. ¿Por qué seguir construyendo residencias según el habitual modelo institucional cuando ya desde hace varias décadas en otros países europeos se ha abandonado definitivamente este modelo? Debemos escuchar las preferencias de las personas cuando las encuestas realizadas nos indican repetidamente que en caso de salir de su casa cuando necesiten ayuda, éstas prefieren dispositivos de tamaño reducido donde se garantice la privacidad, el trato individualizado y la garantía de poder seguir decidiendo sobre cuestiones básicas de su vida cotidiana.

Desde la Consejería de Bienestar Social vamos a optar por construir nuevos centros donde el alojamiento a las personas dependientes se preste desde unidades de convivencia donde compartan espacio y vida un reducido número de personas, así como desde apartamentos con servicios para personas dependientes, incluyendo la posibilidad de que padres mayores puedan vivir y ser atendidos cuando lo necesiten junto con sus hijos con discapacidad, evitando así separaciones no deseadas. Centros que además dispondrán de una cartera de servicios abierta a la comunidad para fomentar la relación intergeneracional y la inclusión social. Ésta y otras nuevas propuestas, recogidas en el programa de legislatura que será presentado próximamente por la consejera de Bienestar Social, Pilar Rodríguez, en la Junta General del Principado darán cumplimiento al programa electoral del Partido Socialista.

En segundo lugar, quiero detenerme en el concepto de calidad aplicada a los Servicios Sociales (ayuda a domicilio, atención diurna, alojamiento permanente, intervenciones técnicasÉ) que ofrecen atención y apoyo a las personas y familias en situaciones de especial dificultad.

En general podríamos afirmar que un servicio es de calidad cuando además de cumplir los objetivos para lo que se pensó, lo hace eficientemente y satisface al cliente. Realizando una primera aproximación a la definición la calidad de los Servicios Sociales, quiero citar tres condiciones que tienen que ver con los principios rectores que guían el diseño de los recursos. En primer lugar, que los servicios deben ser capaces de generar y propiciar mayores cuotas de autonomía personal e independencia a las personas y grupos. En segundo lugar, que deben favorecer la integración de éstas evitando la segregación, fomentando la inclusión social y favoreciendo las relaciones entre diferentes grupos sociales. Y en tercer lugar, que deben generar bienestar individual y hacer que las personas, habitualmente en situación de especial vulnerabilidad, se sientan más felices.

Además de estas consideraciones de partida no podemos olvidar cuestiones de gran relevancia y peso para lograr servicios de calidad, como son: los modelos organizativos existentes en los centros y los servicios, la formación y cualificación de los profesionales y la calidad del empleo.

También tenemos nuevas propuestas para seguir mejorando la calidad de los servicios: profundizar en la formación de profesionales, el diseño de guías de buenas prácticas, la creación de un nuevo servicio de calidad e inspección de servicios, el establecimiento de un plan anual de inspección, la progresiva introducción de sistemas de gestión de la calidad en los centros, así como una nueva normativa reguladora sobre criterios de calidad y acreditación.
El avance en la calidad de los servicios públicos es una apuesta firme del Gobierno del Principado. Desde la Consejería de Bienestar Social pretendemos conjugar el conocimiento, el rigor y la innovación, sin olvidar nunca lo que las personas manifiestan, desean y prefieren, lo que sin duda en el terreno de los servicios de atención personal es la esencia de la calidad.

Teresa Martínez Rodríguez es directora general de Planificación y Calidad de la Consejería de Bienestar Social.

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