Madrid
El portavoz de Batasuna, Pernando Barrena, afirmó ayer que la operación policial contra la cúpula de su partido, que se saldó con 23 detenidos, 16 de ellos miembros de la Mesa Nacional, constituye una «declaración de guerra en toda regla» del Gobierno «al movimiento independentista vasco», según «Efe».
Barrena, uno de los pocos jefes batasunos que sigue en libertad, consideró que esta actuación del juez Garzón fue «ordenada» por el Gobierno para «cerrar las puertas a la independencia de este pueblo» y «perpetuar el conflicto político». Barrena compareció en un hotel de San Sebastián flanqueado por Marije Fullaondo y Karmele Aierbe, integrantes de la actual Mesa Nacional, así como Rafael Díez Usabiaga, secretario general del sindicato LAB y 82 cargos abertzales.
Barrena, quien habló de militantes «secuestrados» al referirse a los arrestados, aseguró que su Batasuna seguirá luchando «por la independencia y el socialismo, y por encima de toda represión, no daremos un paso atrás en la defensa de los derechos de este pueblo». Aseguró que «la única oferta» que hace el Gobierno socialista al pueblo vasco es «tan directa como cruda: Constitución y represión», y para ello «se vale de una estrategia de guerra».
Miles de abertzales demandaron ayer la liberación de los dirigentes de Batasuna detenidos en Segura (Guipúzcoa) en las manifestaciones que por la tarde recorrieron las principales calles de las capitales vascas y que concluyeron sin incidentes.
En Bilbao, cerca de 3.000 manifestantes marcharon tras una pancarta que decía «Abrir las puertas a la independencia. ¡Viva Euskal Herria libre!)», portada, entre otros, por Marije Fullaondo, de la Mesa Nacional de Batasuna que sigue en libertad. Los participantes pidieron la excarcelación de los detenidos, a la vez que gritaban «la lucha es el único camino» y «el pueblo no perdonará). A su término, un manifestante dio lectura a la misma declaración de Pernando Barrena.
Sin que tampoco interviniera la Policía, varios miles de manifestantes salieron a la calle en San Sebastián tras una pancarta que decía «No a la represión. Abrir la puerta a la independencia. Viva Euskal Herria Libre», que portaban Karmele Aierbe, Iñigo Balda y Eusebio Lasa, y la representante del sindicato LAB Ainhoa Lasa. Detrás iban Rafael Díez, Eugenio Etxebeste, «Antxon», y José María Olarra, quien anunció que «vendrán tiempos duros» y advirtió que «aunque traigan tanques no nos someteremos». En Vitoria, alrededor de 1.500 personas se manifestaron al grito de «Indepentzia». Sólo en Pamplona la intervención policial impidió la marcha.
Las detenciones del jueves despertaron las iras de los independentistas que sembraron de violencia las calles de Euskadi. Varios desconocidos lanzaron cócteles molotov contra la Tenencia de Alcaldía y contra el Juzgado de Paz de Pasajes (Guipúzcoa), provocando diversos destrozos. Cuatro encapuchados incendiaron la oficina de Correos de Lezo (Guipúzcoa) después de obligar a salir al empleado que se encontraba en su interior, dejándola completamente inservible. Cruzaron y prendieron fuego anoche a varios contenedores en Bilbao.