RODRIGO GROSSI FERNÁNDEZ
Hace ahora treinta años, cuando casi nadie se acordaba de que existía el Camino de Santiago, dos jóvenes escritores, Elviro Martínez y Ceferino de Blas, publicaron un interesante trabajo que lleva por título «Llanes, en la ruta jacobea», a través del cual queda patente que los peregrinos muy pronto empezaron a pasar por la villa llanisca, donde el año de 1330 el presbítero Juan Pérez de Cué fundó un hospital «para albergue de peregrinos nacionales y extranjeros que transitan hacia Santiago de Compostela». A los peregrinos hace referencia el Fuero que otorgó a la villa Alfonso IX de León, el año de 1206, cuando habla de que «los que andan Caminos de peregrinos pasen en paz».
Este albergue medieval estaba situado en la actual capilla de San Roque, donde una lápida colocada muy recientemente señala la existencia del albergue de peregrinos en la fecha indicada. Ahora no existe más que la lápida.
Elviro y Ceferino indican cuatro notas por las que el Camino tuvo importancia a su paso por toda la costa oriental -ruta del Norte- y de manera muy especial Llanes:
a) La mención que hace el fuero de la villa al paso de los peregrinos.
b) La imagen de Santiago sita en la iglesia parroquial.
c) La arraigada devoción a San Roque, santo peregrino.
d) Los testimonios existentes en los archivos parroquiales relativos a peregrinos que fallecieron a su paso por Llanes.
A estas cuatro notas podríamos añadir la existencia, a lo largo de la ruta jacobea, de significativos humilladeros y de tres grandes monumentos; la basílica de Llanes, el monasterio del Salvador en Celorio y la magnífica iglesia románica de San Antolín de Bedón, tan importante, tan significativa y tan abandonada, tan en la miseria que hasta sería preferible que se suprimiera el cartel indicador del templo cuya situación es una muestra total de desidia y de vergüenza para los asturianos.
Obligación del presente es mirar para el pasado, para aquello que en el pasado es digno de recuerdo, para borrar lo malo y defender lo bueno, lo que ha de servir para forjar un futuro mejor y hacer que lo verdaderamente bueno sea siempre presente. Pues bien, en Llanes y en la Consejería de Cultura nadie se preocupa de defender el Camino de Santiago en la parte oriental, en su paso por el concejo llanisco. Llegan a Oviedo los peregrinos quejosos, con toda razón, del estado del Camino: escasamente señalizado, con señales muy confusas, discurriendo a lo largo de la carretera, sin albergues... El paso a lo largo de la calzada resulta peligrosísimo, con tráfico continuo por una carretera que no tiene el conveniente arcén. Cuando el peregrino, en un fin de etapa esperado, llega a Llanes, después de partir de Unquera o Bustio, ha de recorrer otros 15 kilómetros para alcanzar en Piñeres de Pría el albergue más próximo.
Sube el peregrino desde San Roque del Acebal a la ermita del Cristo y se encuentra con la lápida en la que unos versos dedicados al Cristo del Camino han sido borrados, machacados por algún bárbaro. Continúa avanzando y se encontrará con pétreas señales de vía crucis -pequeños monumentos- ocultos por la maleza. Seguro que han de existir otras señales a lo largo de unas cunetas tapadas por los matorrales. Más adelante, cuando llega a la entrada de la villa, verá un indicador que está colocado al revés, o sea que invita al peregrino a que se dé la vuelta hacia... no sé, quizás hacia Cantabria donde están tratando el Camino mucho mejor que se hace en Llanes.
Pero no acaban aquí las calamidades porque, si consigue alcanzar la villa y llegar a Poo, después de encontrar el Camino cortado por la futura -¿cuándo dejará de serlo?- vía de circunvalación se hallará sumido en la más profunda de las confusiones, con señales que pueden hacerlo andar de derecha a izquierda y de delante atrás, sin encontrar el paso a través de la carretera. Si es muy astuto y supo orientarse, se hallará con que en la carretera no hay ninguna señal, por lo cual el pobre peregrino volverá a andar hasta Celorio en medio de motos, carrocetas, autocares, camiones y automóviles.
Para evitar todo esto no hay más que tener un poco de interés, que es lo que les hace falta a las autoridades de la zona.
En Pendueles hay una antigua casa parroquial abandonada y en Poo un antiguo albergue juvenil, abierto hasta hace unos años y ahora vacío y a punto de convertirse en una ruina. ¿Por qué no se habilita un albergue de peregrinos en alguno de los dos sitios? Sencillamente porque no hay interés y porque no se tiene en cuenta la importancia de Llanes en el Camino, como ya demostraron Elviro y Ceferino. El interés no es sólo religioso, cultural e histórico, sino incluso económico; que los peregrinos también gastan, que ellos llegarán a conocer las bellezas de nuestra tierra asturiana y serán fuente de futuro turismo, de nuevas visitas y nuevas riquezas de todo tipo.
Como digo más arriba, tienen mucha razón los peregrinos que llegan con sus quejas y que bien pueden decir que Llanes es un punto negro dentro del Camino de Santiago.
Rodrigo Grossi Fernández es presidente de la Asociación Astur-Leonesa de los Amigos del Camino de Santiago