Oviedo
LA NUEVA ESPAÑA entregará este próximo domingo, gratis con el periódico, un nuevo fascículo de «La Prehistoria en Asturias, un legado único en el mundo», una excepcional iniciativa cultural del periódico.
Cada domingo los lectores reciben gratis, sólo con comprar el periódico del día, las entregas de un coleccionable verdaderamente imprescindible para conocer los yacimientos prehistóricos que han hecho de Asturias un punto de referencia mundial.
El fascículo de esta semana inicia el apasionante estudio del Paleolítico superior en Asturias y en el contexto europeo. Hace unos 40.000 años se fechan en el registro arqueológico europeo las evidencias de la llegada de unas nuevas gentes: los cromañones, que debieron coexistir aún durante milenios con los anteriores neandertales.
Europa y amplias regiones asiáticas limítrofes con las estepas centroeuropeas estuvieron habitadas durante decenas de miles de años por los neandertales (técnicamente, «Homo neanderthalensis»), una especie humana distinta de la nuestra con características anatómicas propias y singulares. Súbitamente, sin embargo, alrededor de hace algo más de 40.000 años comienzan a aparecer en el registro arqueológico europeo las primeras evidencias de un nuevo mundo. Surgen pruebas de la llegada a Europa de gentes distintas, anatómicamente modernas, esencialmente iguales que nosotros, aunque no idénticas, denominadas por la Prehistoria clásica los hombres de Cromañón en honor de la cueva francesa de Cro-Magnon (Dordoña-Perigord).
La llegada de los hombres de Cromañón o cromañones a suelo europeo constituirá una auténtica revolución ecológica y cultural que transformará para siempre la biosfera. Los cromañones eran gentes de la especie «Homo sapiens», portadoras de un acervo cultural altamente sofisticado, equipadas con las primeras culturas del Paleolítico superior, origen de nuestra propia manera de entender el mundo. Cabe pues preguntarse cómo eran los cromañones, de dónde venían y cómo y cuándo llegaron a Europa.
Una breve introducción a las raíces profundas de la Europa prehistórica hará comprender algo mejor el fenómeno y el alcance de la llegada de las gentes del Paleolítico superior.
Europa estuvo habitada por distintas especies humanas desde hace al menos 1,2 millones de años, según se sabe por los descubrimientos de la cuenca de Guadix-Baza (Granada) y por el yacimiento de la Sima del Elefante en Atapuerca (Burgos), que ha proporcionado un diente humano. Aún no se sabe muy bien cómo fueron los episodios evolutivos y culturales de aquellos tiempos tan remotos. Sí está claro que hace alrededor de medio millón de años se instauró en suelo europeo un linaje humano que evolucionó localmente, para dar origen a los llamados neandertales. Desde los fósiles de Mauer y Steinheim, en Alemania; Arago y Montmaurin, en Francia, y los restos de la Sima de los Huesos, en Atapuerca, se puede trazar un continuo morfológico que terminará de configurarse en los llamados neandertales clásicos.
Cada domingo los lectores recibirán, gratis, sólo con comprar el periódico del día, las entregas del coleccionable verdaderamente imprescindible para conocer los yacimientos prehistóricos, que han convertido a Asturias en un punto de referencia mundial.