Madrid
«Menos mal que estaba Sarkozy». Al presidente francés y solo a él es a quien, según el secretario general del PP, Ángel Acebes, hay que agradecer la liberación de las cuatro azafatas detenidas en el Chad desde el pasado 25 de octubre. El dirigente popular exigió al presidente del Gobierno que comparezca ante el Congreso para explicar su falta de liderazgo en la operación y le pidió que «abandone su pasividad y se ponga manos a la obra para liberar y traer a España a los españoles que permanecen todavía retenidos», informó «Otr/ Press».
Desde el Ejecutivo defienden que la liberación de las azafatas es un punto a favor de la diplomacia española gracias a una labor que el Ministerio de Exteriores calificó de «impecable» y «extraordinaria». «Lo importante no es quién va, sino quién viene», dijo el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, aseguró en Oviedo que en este asunto la diplomacia española actuó de forma «especialmente inteligente», y destacó la magnífica relación que existe con Francia. Precisamente, eso fue lo que más subrayó otro miembro del Ejecutivo, el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, que señaló que se «sigue colaborando» con las autoridades francesas para solucionar «este tema del Chad» y que Sarkozy siempre actuó «en contacto con el presidente Zapatero».
Pero pese a esta defensa a ultranza que realizaron los miembros del Ejecutivo de la labor diplomática en el caso del Chad, las críticas al departamento que dirige Miguel Ángel Moratinos le llovieron también del resto de grupos, y no sólo del PP.
Si Acebes dijo que «el caso de la liberación de las azafatas españolas de la compañía Girjet ha puesto en evidencia la debilidad del Gobierno español», el presidente de CiU, Artur Mas, agradeció a Sarkozy su gestión y también lamentó la «debilidad y mediocridad» del Gobierno en política exterior.
En esta misma línea, el portavoz de ERC en el Parlament y candidato republicano a las elecciones generales, Joan Ridao, criticó a la diplomacia española, que actuó como «comparsa» de Francia. «Como español, como ciudadano español, mi sentimiento es de humillación, es difícil imaginar lo contrario. ¿Se imagina usted lo contrario, se imagina usted que el presidente del Gobierno español rescate a tripulantes franceses y los deje en París?», afirmó el ex presidente José María Aznar.
Tras agradecer a su «buen amigo Sarkozy» los esfuerzos, Aznar, en declaraciones a la cadena Cope, se alegró de que las azafatas estén ya en suelo español, aunque lamentó que el papel secundario de la diplomacia española escenifica la situación «preocupante» que vive España en política exterior, por lo que apostó por extender medidas «de esperanza que estén bien fundadas». La réplica a Aznar la dio el secretario de organización del PSOE, José Blanco, que respondió al ex presidente que «humillados se han sentido los españoles cuando nos ha metido en la guerra de Irak, cuando nos mintió sobre el 11 de marzo».
Desde IU-ICV, Gaspar Llamazares lamentó que, cuando todavía hay personas detenidas en el Chad, haya posiciones que «debiliten la acción diplomática española o que la cuestionen».