Mieres del Camino,
Aitana CASTAÑO
Curiosos, reflexivos, tranquilos, solitarios, independientes, sistemáticos, rigurosos, perseverantes, observadores, hábiles para la solución rápida de problemas, responsables, experimentadores y prácticos. El abanico de adjetivos que explican la idiosincrasia de un estudiante de la Ingeniería Técnica de Forestales da buena cuenta del perfil necesario para cursar esta carrera. Los alumnos de Minas y Topografía -«compañeros» de campus de estos estudiantes- lo tienen claro: «No se puede generalizar, pero si por estos pasillos te encuentras a un chaval con pinta de bohemio y botas de montaña, se trata de un "forestal" casi fijo», explica un joven alumno de Minas.
La dirección del centro universitario mierense ha elaborado un exhaustivo retrato de los estudiantes de Forestales con el fin de incluirlo dentro de un informe de autoevaluación de la carrera. El estudio, confeccionado a partir de encuestas realizadas a alumnos de primero y a licenciados, recoge que el 42 por ciento del alumnado que elige esta carrera lo hace por vocación, el 26 por ciento atendiendo a expectativas laborales, el 21 por ciento la escoge porque se trata de una ingeniería y el 11 por ciento por recomendación de los padres y amigos.
Aunque, como en todo, hay excepciones, la mayoría de los alumnos de Forestales posee unos intereses claros que tienen que ver con «la querencia de la naturaleza, la vida al aire libre y la tranquilidad». El testimonio de la ovetense Aida Viejo González, de 22 años, estudiante de tercero de la ingeniería así lo confirma: «Yo vivo en Oviedo, pero tengo familia y muchos amigos en el concejo de Boal, mi ilusión es vivir allí, y sé que si el día de mañana cuento con el título de Ingeniería Técnica en Forestales será mucho más fácil tener empleo, ya que en el occidente de Asturias existen varias empresas que se dedican al ámbito forestal».
Las salidas profesionales que ofrece la carrera dan buena cuenta de los gustos «ecologistas» de los ingenieros forestales. Así, entre los licenciados se encuentran responsables de la conservación de los recursos forestales, de la transformación, reforestación y restauración de las áreas naturales, de la prevención de incendios, de la protección del ecosistema y encargados de realizar estudios e informes ecológicos. Pero también hay otros mercados laborales que no se desdeñan y que son la meta de algunos alumnos de la ingeniería, tales como gestión y explotación de recursos forestales, fabricación de muebles, celulosa y pasta para papel y cartón. Una tercera salida profesional tiene que ver con la docencia y la investigación académica.
El informe realizado por los responsables del campus de Barredo también habla del «origen académico» de los jóvenes alumnos. El estudio explica que el 69 por ciento de los estudiantes procede del Bachillerato de Ciencias de la Salud, el 18 por ciento del Bachiller Tecnológico, el 4 por ciento de los estudios de Bachillerato de Ciencias Sociales, otro 4 por ciento es ya licenciado en Biología y el 5 por ciento restante procede de algunos de los módulos de Formación Profesional que tienen que ver con la materia. De todo el alumnado que eligió la carrera, el 91 por ciento lo hizo como primera opción, y para el 63 por ciento del total la materia resulta «atractiva» de cara a la vida laboral.