Oviedo
La población solutrense que se asentó en Asturias y en la región cantábrica conformaba un grupo bien organizado. Entre los restos que dejaron destaca el instrumental, que, entre otras piezas líticas, contemplaba el uso sostenido de las piezas conocidas como hojas de laurel, para hacer puntas. En Asturias destaca la utilización de la cuarcita como materia prima. El sílex, que también fue usado con intensidad, era más difícil de adquirir y sus núcleos tenían en general menor tamaño. Aunque los niveles correspondientes al Solutrense medio hayan sido durante muchos años esquivos a la investigación por causas climáticas y sedimentarias, al final salieron a la luz en Asturias. Ya fueron anunciados por el conde de la Vega del Sella en 1916, con los yacimientos de Las Caldas, La Viña y reconfirmados tras su nuevo estudio de Cueto de la Mina. Luego vino la gran eclosión con el Solutrense Superior cuando se confecciona la punta de muesca.