Saúl FERNÁNDEZ
Ángel Garralda celebra cada 20 de noviembre, y desde hace treinta y dos años, una misa en honor del dictador Francisco Franco porque, en su opinión, «lo merece». Así es que esta tarde el templo de San Nicolás de Bari acogerá un funeral en honor del anterior jefe del Estado. El párroco de la iglesia más señera de Avilés explica que el principal motivo de la celebración no es otro que el hecho de que recibe todos los años una petición de un grupo de ciudadanos de Avilés. «¿Por qué me voy a negar?», se pregunta para añadir poco después: «Si me piden que diga una misa en honor a Carrillo cuando muera, que nadie tenga duda de que la diréÉ Pero no hay peligro de que eso sucedaÉ», confiesa con cierta sorna.
Considera el párroco de la iglesia de San Nicolás de Bari que el homenajeado, el anterior jefe del Estado, se merece el recuerdo anual porque, a su juicio, fue el principal impulsor del progreso de Asturias. «No voy a decir nada nuevo en el sermón que no haya dicho ya; vamos a mostrarnos agradecidos por todo lo que hizo por nosotros y rezaremos por su alma, por si estuviera en el purgatorio», explica el sacerdote.
Garralda nunca tuvo remilgo en manifestarse políticamente afín con la política llevada a cabo durante los años de la dictadura. «No estoy solo y no puedo renunciar a la verdad. Otra cosa es que me atreva a escribir y a decir en alta voz lo que otros como yo piensan más discretamente», señala el veterano párroco. «Hace dos fines de semana se celebró en la Catedral una misa de acción de gracias por los 25 beatos que subieron a los altares el pasado 28 de octubre. Éramos 80 curas. Ninguno progresista», remarca para después asegurar que en sus tesis cuenta con el apoyo de Roma. «Siempre trabajé para que subieran a los altares los mártires, que lo hicieron el mes pasado. Me decían que no era el momento adecuado, pero se confundían», señala.
Recuerda Ángel Garralda haber participado el 20 de noviembre de 1975 en su primera misa en honor al anterior jefe del Estado. «La organizó el Ayuntamiento de AvilésÉ Entonces era Franco alcalde perpetuoÉ», vuelve a sonreír con ironía. Aquella primera misa se celebró en San Nicolás de Bari. «El arzobispo Gabino Díaz Merchán no me permitió presidir el funeralÉ no fuera a ser que hablara bien de Franco», comenta. Unos meses después, en el Valle de los Caídos, ante la Corporación en pleno -la de Fernando Suárez del Villar- volvió a celebrar otro funeral. Desde entonces no ha faltado a su cita. «De acuerdo que cada año vamos siendo menos, pero eso no quita para que deje de celebrar la misa», comenta.
Garralda es un sacerdote de opiniones contundentes: «Me importa un comino la ley de Memoria Histórica: sólo pretendo que digan la verdad». Y esta verdad es, a su juicio, que «Franco venció al comunismo y evitó que España se convirtiera en un república soviética, en contra incluso de la misma República».
«Eso de que pretendan trasladar los restos de Franco a un panteón privado me parece una monstruosidad», asegura. «Me parece que eso es demasiado revolver, querer ganar la guerra cuando no hicieron más que perderla». «Parece que ya no se puede hablar bien de Franco, pero el día en que se escriba la historia objetiva de aquellos años se le tendrá en cuenta», concluye.