Albina FERNÁNDEZ
La Policía Local investiga si hubo un problema mecánico en el camión de reparto de butano que provocó el accidente de la avenida de la Constitución del pasado jueves, en el que falleció Marta Bada Álvarez, atropellada en el paso de peatones situado frente a la entrada principal del centro comercial Costa Verde, en el que trabajaba. Marta Bada, de 40 años, vivía en Pumarín con su marido, trabajador también del mismo centro comercial.
Los responsables municipales precisaron que el vehículo fue sometido ayer a un intenso reconocimiento técnico en la estación de la ITV de Gijón para verificar si tuvo un problema de frenos, como aseguró a la Policía Local el conductor, J. A. M. G., de 39 años, tras el suceso.
La medida forma parte de la investigación, y el informe técnico de la ITV se enviará al Juzgado que instruye el caso junto con el atestado policial, la declaración que realizó el conductor del camión ante la Policía Local momentos después del accidente y el vídeo del mismo que grabó la cámara de seguridad que tiene la Policía Local para controlar el tráfico en la zona.
El conductor fue detenido tras el accidente y ayer quedó en libertad pendiente del juicio, que será por el procedimiento abreviado. La Policía Local le acusa de un delito de imprudencia con resultado de muerte. J. A. M. G. dio negativo en las pruebas de alcoholemia y, aunque en un principio se dudó de que estuviera en posesión de los permisos de conducir exigidos para llevar ese tipo de camiones, fuentes cercanas a él precisaron ayer que tiene carné para conducir camiones del tonelaje del implicado en el suceso (el C1), así como el de transporte de mercancías peligrosas.
Las mismas fuentes afirmaron que J. A. M. G. está «muy afectado» por lo ocurrido. «Lo peor es para la otra familia, pero él lleva muy dentro el accidente».
El forense concluyó ayer la autopsia de Marta Bada Álvarez, cuya capilla ardiente quedó instalada en la sala 12 del tanatorio de Cabueñes. El funeral por su eterno descanso se oficiará hoy, sábado, día 1, a las 16.30 horas, en la iglesia parroquial de San Julián de Roces. Posteriormente, sus restos mortales serán incinerados en el tanatorio Gijón-Cabueñes en la intimidad familiar. Durante todo el día fueron constantes las manifestaciones de dolor de amigos, compañeros y familiares.