Luciernas (Tineo),
E. PELÁEZ
Consultar el correo electrónico o realizar un pedido de piensos a una cooperativa a través de internet son acciones difíciles de ejecutar en núcleos de la zona rural del Suroccidente. Lo denuncia un grupo de vecinos de pueblos de Tineo ubicados a unos kilómetros de Navelgas que aseguran que es un problema común en muchos otros núcleos de varios concejos.
Acceder a internet es tarea imposible en la mayor parte de los intentos, y cuando se consigue, el usuario tiene que armarse de paciencia para esperar a que se abra la página seleccionada. «Muchas veces se queda colgado; lo vuelves a encender y otra vez...», denuncia uno de los vecinos. Gran parte de ellos son ganaderos, pero también está el dueño de un taller mecánico, el gerente de un restaurante y una chica que prepara oposiciones de farmacia y tiene que trasladarse hasta el telecentro de la capital tinetense para poder participar, dos veces a la semana, en la videoconferencia que realiza con profesores de la academia con la que se prepara para los exámenes. «Ni siquiera puedo abrir el correo desde mi casa», asegura Laura Díez.
Junto a ella, Emilio González Antón, Javier Martínez Eiroa, Faustino Fernández Álvarez, Adrián Álvarez Pérez, Rubén Martínez, Maximino Colado y José Antonio Fernández Suárez han decidido dar un paso al frente y crear una asociación para reclamar un mejor acceso a internet. Proyectan contactar con los vecinos de otros núcleos de otros municipios que sufren el mismo problema para plantear movilizaciones. Valdés, Cangas del Narcea, Salas y Allande son algunos de los municipios del entorno en los que se reproduce la misma situación.
«Hablan de fijar población en el medio rural, pero cómo se va a conseguir si no tenemos los mismos servicios», comenta uno de los vecinos. Los ganaderos afirman que podrían utilizar internet para las altas y bajas del ganado, para consultar información sobre el sector y para entrar en las páginas de las cooperativas y comprobar sus existencias con el fin de hacer pedidos.
No obstante, dada la situación, los ganaderos tienen que desplazarse a las oficinas de la Consejería o a la cooperativa para realizar esas gestiones. Algunos de estos vecinos indican que asistieron a cursillos para acceder a internet, pero que la mayor parte de los días no pueden hacer uso de estos conocimientos.
«Si quieren que nos quedemos en el pueblo tienen que darnos comodidades», indica González Antón. El problema afecta a estos vecinos y también a sus hijos. «Los que estudian fuera, cuando tienen que hacer un trabajo y necesitan acceder a internet ya saben que aquí es imposible y tienen que marchase al sitio donde estudian», dicen.
Estos vecinos de pueblos como La Oteda, Villatriz, Anzas, Luciernas y San Pedro consideran que los gobiernos local y regional tienen algo que decir. Por eso piensan organizar movilizaciones y esperan contar con representación de aquellos núcleos de otros municipios de las alas de la región que padecen este mismo problema. «No nos vamos a quedar de brazos cruzados», aseguran.