Lne.es » Cultura
 Noticia anterior   Noticia siguiente 

Consuelo y sanación

El asturiano Jaime Priede, autor de la excelente versión de este primer libro de C. K. Williams (1936) que se traduce al español, presenta la poesía del norteamericano, premio «Pulitzer» en el año 2000, como un acto de redención

 10:27  
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto

LUIS MUÑIZ El asturiano Jaime Priede, autor de la excelente versión de este primer libro de C. K. Williams (1936) que se traduce al español, presenta la poesía del norteamericano, premio «Pulitzer» en el año 2000, como un acto de redención, como un consuelo que nos reconforta y nos capacita «para perdonarnos a nosotros mismos por lo que no hemos sido».
 
Así es, aun cuando el prólogo de Priede no aclara si la reparación, que preside el programa estético de Williams ya desde el título de la obra, lo es por el resultado o simplemente por la actividad que lo produce; es decir, si para restañar las heridas es necesario escribir poemas consoladores, poemas que nos rediman forjando «un yo que se acepte a sí mismo y que asuma la responsabilidad de los actos propios», o basta la escritura por sí sola para brindar consuelo, aunque ésta no se proponga, en sentido estricto, como un acto público, civil, de reconocimiento de culpa ni de mostración de la vergüenza.
 
La diferencia estriba en que, mientras el primer planteamiento, más generoso, proporciona consuelo a los otros (los lectores), el segundo, más egoísta, se lo da sólo al autor. Se puede, sin embargo, hacer un solo cuerpo de ambos programas de vida y escritura; la obra de Gamoneda lo demuestra y, a ratos, la de C. K. Williams también. Pero, como cabría esperar de un poeta adscrito a una tradición mucho más respetuosa con las cosas del mundo que la nuestra, el primer material al que se aplica el programa de reparación del estadounidense es la realidad. Priede señala las semejanzas que hay entre el trabajo de Williams y el del francés Francis Ponge (a quien ha traducido), y afina más aun cuando apunta que el desarrollo de ese programa conduce a veces a una percepción de lo real rayana en lo fantástico y lo maravilloso; justo lo que ocurre con el Ponge de Tomar partido por las cosas.
 
Se trataría, aquí (en poemas como «Hielo» o «Árbol»), no tanto de devolverle al objeto su protagonismo, su condición de elemento merecedor de un análisis tan profuso como el que dedicamos a nuestras pequeñas cuitas, sino de restituirlo a la vida, a la vida de todas las cosas, redimiéndonos ante él como sus valedores, lo que, de paso, también nos permite perdonarnos por no haber asumido antes su defensa. 

Es al leer estos poemas cuando adquiere sentido la afirmación del traductor de que C. K. Williams concibe «la escritura como un espacio a medio camino entre la voluntad y la sumisión», pues el deseo de estudiar el objeto se traduce en un sometimiento a él, y en esa operación, paradójicamente, el lenguaje se libera. De esta forma, el consuelo es doble: el que se obtiene mediante la aplicación del programa redentor y el derivado del mero ejercicio a través del cual ese programa cobra vida. Llevado al terreno de las cosas humanas, la poesía como reparación de Williams arroja resultados más desiguales, sobre todo cuando el discurso se reblandece (como en «Owen: siete días» o en «Biopsia») o adopta un tono alegórico («Lancha», «Casa») que hace que nos sintamos incómodos y algo decepcionados por la insistencia del poeta en mostrarnos el camino. Pero en todos ellos (y aquí los logros siguen siendo mayoría) seduce la destreza con que el autor se maneja en el campo del poema meditativo, incluso, por momentos, del poema meditativo (Ashbery) que no apareja una reflexión lógica ni rige un antes y un después. 

Ello no sería posible sin el concurso de un verso extraordinariamente largo, encabalgado, ideal para viajar de una punta a otra del cerebro recogiendo información y ensamblando los datos con la mirada; un verso que, por su ritmo trabado, no puede ser considerado versículo y que Priede consigue trasladar al español sin perder el pie (de pies se trata, no de sílabas) ni buscar un lecho confortable para su música, que pasa a nuestra lengua con toda su extrañeza, su tempo moroso y sus vuelos de reconocimiento o en picado sobre el objeto. Precisamente a cuenta del verso de su traducido recuerda el asturiano al Paz de Los hijos del limo, concluyendo que «el ritmo no es medida, sino visión del mundo». 

La visión del mundo de Williams sería la de un entomólogo que empezara concentrado al microscopio (léase de nuevo «Hielo» o «Canal») y luego se dejara tentar por la moral, una incongruencia con la que el norteamericano lidia en cada poema que escribe. A veces, como en las piezas en que recuerda su infancia («La taza», «Gas», «Suciedad»), es el sentido del humor el que salva la falla; pero en otras, las más acusadamente morales o políticas («King», «El clavo»), la visión redentora coge cuerpo sin ambages, y hasta puede recurrir a una falsa alegoría para presentarse; así, en el último poema, «Arreglos invisibles», del que, además, procede el título del libro: «Con qué severa / pero amable indiferencia empuñan / sus tijeras sanadoras: / el perdón, la reparación».

COMPARTIR
 

  HEMEROTECA
     CONÓZCANOS: CONTACTO |  LA NUEVA ESPAÑA |  CLUB PRENSA ASTURIANA |  PUNTOS DE VENTA |  PROMOCIONES    PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS|CONTRATAR  
Lne.es y La Nueva España son productos de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de La Nueva España. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  | Levante-EMV  | El Boletín  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas