Santa Cruz de Tenerife
El obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, considera que, en algunos casos, los abusos sexuales a menores son consecuencia de la incitación de las propias víctimas. «Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas, te provocan», afirmaba el Obispo en una entrevista publicada el pasado lunes en «La Opinión de Tenerife».
Bernardo Álvarez llega a igualar la homosexualidad con los abusos sexuales menores al señalar que «sólo un seis por ciento de los homosexuales se deben a cuestiones biológicas. No hay que confundir la homosexualidad como necesidad existencial de una persona con la que es practicada como vicio. La persona practica como puede practicar el abuso de menores. Lo hace porque le atrae la novedad, una forma de sexualidad distinta». Al advertirle el entrevistador de que el abuso sexual es una relación no aceptada por la víctima, el prelado matiza que «puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan. Esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece».
«Hay que tener mucho cuidado hoy en día porque no se puede decir que la homosexualidad se sufre o se padece», afirma el Obispo. A su juicio, «no es políticamente correcto decir que (la homosexualidad) es una enfermedad, una carencia, una deformación de la naturaleza propia del ser humano. Eso que decía cualquier diccionario de Psiquiatría diez años atrás, hoy no se puede decir. Está clarísimo que, en este sentido, mi pensamiento es el de la Iglesia: respeto máximo a la personas. Pero, lógicamente, creo que el fenómeno de la homosexualidad es algo que perjudica a las personas y a la sociedad. A la larga pagaremos las consecuencias, como las han pagado otras civilizaciones. Yo no digo que se reprima, pero entre no reprimirlo y promoverlo hay un margen».
A la pregunta de si hay que orientar la sexualidad, Álvarez responde que «no se puede dejar a las personas libradas a lo que salga».
Matizaciones
Ante la polémica desatada por las palabras del obispo de Tenerife, el vicario general del Obispado, Antonio Pérez, matizó ayer las declaraciones en nombre de Álvarez: «El Obispo en sus palabras no pretende justificar ni comprender un fenómeno absolutamente rechazable como es el abuso de menores».
En la misma entrevista, el prelado habla de otros asuntos, como el hecho de que Canarias tenga el récord nacional de divorcios. «Yo diría que falta madurez... La gente se casa sin la conciencia y sin la responsabilidad que esto implica», apunta el prelado, para quien «hay una especie de incapacidad para afrontar el sacrificio, para aceptar al otro con sus limitaciones» algo que, a su entender, se agrava con «una puerta de escape como el divorcio exprés».