Avilés, Elisa CAMPO
Una obra a través de su reflejo. Ésta es la intervención que el artista Carlos Coronas (Avilés, 1964) realizó para uno de los doce puentes de Vegadeo y que ya está finalizada. Ahora Coronas trabaja para llenar de contenido un año intenso en exposiciones. En cartera tiene dos muestras, una en León y otra en Madrid, además de estar seleccionado para acudir a Arco con la galería leonesa Cubo Azul, y de la invitación para participar en la Bienal de Arte de Seúl, en el mes de septiembre.
La propuesta para el puente consistía en hacer una intervención en una de las doce pasarelas, para configurar ese recorrido artístico al aire libre que impulsa el Ayuntamiento de Vegadeo. A Carlos Coronas le correspondió uno de los puentes sobre el río Suarón, concretamente, uno muy céntrico y visible, al estar situado detrás del Ayuntamiento. La estructura en cuestión es de madera curvada, que el artista intentó «tocar» lo menos posible. Otra de las premisas que tuvo en cuenta es la fluctuación del nivel de agua del río Suarón, afectado por las mareas. «Algunos artistas plantearon una escultura al lado del puente, pero yo quería intervenir en él sin modificar su estructura», concretó el artista.
Y en su línea de trabajo con luces, decidió instalar un tramado lumínico en la parte inferior del puente, desde cuyos laterales se ve sólo una línea de luz. «La obra es el reflejo en el agua», explicó Coronas. Y, por tanto, se transforma constantemente, en función de las condiciones meteorológicas, el nivel de agua y la luz ambiental. «La propia naturaleza se encarga de la visión de la obra, que cambia con el discurrir de la vida».
Para este trabajo, que tituló «Nocturno» -jugando tanto con la hora del día como con el concepto musical-, empleó luces de color verde, rojo, azul y amarillo, pero la gama cromática se multiplica al reflejarse en el agua. Las propias luminarias llevan incorporado un pequeño programa informático para que regule su intensidad, según explicó el autor de la pieza. «Nunca se ve la totalidad de la obra, sólo se intuye; es un juego de espejos», afirmó.
Pese a que será en las horas nocturnas cuando se pueda contemplar mejor la pieza, la concejalía de Cultura de Vegadeo plantea encender las luces en otros momentos para permitir su contemplación durante el día. Carlos Coronas se mostró muy satisfecho del resultado de su trabajo y afirmó: «La pieza funciona muy bien». La obra adaptada a un lugar concreto -«site especific»- no es una novedad para él, ya que en numerosas ocasiones realizó este tipo de proyectos, como la intervención en el palacio de Camposagrado. «Parte de mi trabajo es adaptarme a espacios que ya existen, pensar obras con poética para lugares específicos».
Con las luces reflejándose ya en las aguas del Suarón, Carlos Coronas tiene por delante un año completo de proyectos. Lo primero será su participación en Arco, en este caso, con la galería Cubo Azul, que lleva también al cacereño Rafael Sendín y a la madrileña Marta Serna. En el mes siguiente, marzo, inaugurará una exposición individual en la galería Astarté, de Madrid. Y en mayo está invitado a realizar una intervención en el Colegio de Arquitectos de León.
En cuanto a la Bienal de Seúl, que se celebrará en septiembre, Carlos Coronas fue invitado por el comisario a partir de la pieza que expuso en la Laboral en el marco de la exposición «It's Simply Beautiful», que el artista considera injustamente criticada. «El comisario vio la pieza y le entusiasmó, y me envió un correo invitándome a la Bienal», explicó. Vinculado con sus últimas obras a los neones y a los juegos de luz y planos de color, el avilesino trabaja actualmente en piezas donde genera un juego de pintura expansiva en dos dimensiones: la paralela y la perpendicular a la mirada del espectador. Con estos conceptos, el artista alcanza una proyección y un reconocimiento a nivel internacional.