Carreña (Cabrales),
Rebeca AJA
La singularidad arqueológica del conjunto de yacimientos de Arangas, en Cabrales, estará disponible para el gran público. Será a través de una exposición pensada para divulgar el resultado de veinticinco años de investigación arqueológica que han concluido, de momento, con una valiosa información sobre las últimas sociedades de cazadores y recolectores que habitaron las montañas de Asturias. Y también sobre su comportamiento ante la muerte. Precisamente ese contexto funerario es el argumento central del proyecto expositivo propuesto para el Ayuntamiento de Cabrales por los mismos científicos que han estudiado Arangas y que siguen trabajando en la catalogación de muchos de los objetos hallados en la última campaña, celebrada en agosto de 2007 y dada a conocer por LA NUEVA ESPAÑA.
El Ayuntamiento de Cabrales sopesó entonces la posibilidad de impulsar algún tipo de medida que sirviera para poner en valor los descubrimientos de Arangas. Pablo Arias Cabal, catedrático de Prehistoria y director del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria, y los investigadores Esteban Álvarez Fernández y Miriam Cubas Morera tenían la respuesta: promover una exposición que acercara al público el patrimonio arqueológico de las tres galerías de Arangas: la cueva de Los Canes, Arangas y Tíu Llines. Unas cavidades que han permitido constatar la ocupación permanente de las cuevas durante casi 20.000 años. Entre el numeroso material hallado figuran manifestaciones de arte rupestre y de otros períodos, como el Solutrense, Magdaleniense, Aziliense, Mesolítico, Neolítico, Calcolítico y de la Edad de Bronce.
La propuesta diseñada por los investigadores se articula a través del montaje de cinco secciones. La primera, a modo de presentación de Arangas como enclave de la Prehistoria asturiana. Entre la selección de objetos que se expondrán figuran algunos de gran relevancia, como el puñal de bronce descubierto en la cueva de Arangas y los residuos de la actividad metalúrgica de esta cavidad, así como la cerámica hallada en la cueva del Tíu Llines, la punta solutrense y el arpón magdaleniense de Los Canes o un panel fotográfico que muestre los grabados rupestres de la galería.
«El hombre y la montaña: la colonización de la comarca de los Picos de Europa en la Prehistoria» titularía la segunda sección. Una maqueta de los Picos con representación de los monumentos megalíticos y diverso material cartográfico de la comarca que sitúe la distribución de indicios arqueológicos por épocas, así como objetos de la industria solutrense de Los Huracaos, o las hachas planas del depósito de Asiegu, ambos en Cabrales, formarían parte de los contenidos.
La sección número 3 de la muestra estaría dedicada al Mesolítico en Asturias y serviría de antesala del principal reclamo de la misma, ubicado en la sección 4: las tres tumbas halladas en el vestíbulo de Los Canes. Se plantea, dada la dimensión «moderada» de los enterramientos (se concentran en apenas cinco metros, los que separan el inicio de la primera tumba del final de la última) reproducir a tamaño natural las sepulturas y su entorno, junto al que se expondrán los materiales originales recuperados en las tumbas. Después, la sección 5 mostrará la arqueología funeraria del Mesolítico de la fachada atlántica europea y cómo entendían los últimos cazadores de Asturias la muerte.
La idea está escrita. También calculada: 396.912 euros han estimado los autores de la propuesta que podría costar. Al Ayuntamiento de Cabrales le gusta; al Principado, también. Ahora queda trabajar sobre la idea original para plasmarla de la mejor manera posible.