L. S. NAVEROS
El Ayuntamiento de Oviedo quiere rehacer la plaza de toros y darle una altura más, para convertirla en un auditorio-recinto ferial que recibiría el nombre de «Oviedo Arena».El equipo de gobierno asegura contar con ofertas empresariales para hacer esta obra «sin que el Ayuntamiento tenga que poner ni un euro», según el concejal de Urbanismo, Alberto Mortera.
La intención del equipo de gobierno municipal, del PP, pasa por dar «aprovechamientos lucrativos» -que generen dinero- a una parte del espacio de la plaza, a cambio de cuya gestión una empresa asumiría la construcción del nuevo recinto, que sería utilizado como coso taurino, pero también como auditorio al aire libre para conciertos o recinto para ferias y exposiciones. En concreto, las propuestas empresariales que han recibido piden a cambio de la construcción del recinto la autorización de un aparcamiento bajo rasante y la inclusión de usos comerciales en la primera planta de la plaza, que tendría una altura más.
El concejal de Urbanismo, Alberto Mortera, recuerda que la plaza de toros tuvo en su día esa altura. «Para posibles defensores del patrimonio, adelanto que la plaza de toros de Buenavista tuvo otro piso originariamente, aunque después del incendio que sufrió en 1932 no se reconstruyó con su altura original», afirma el concejal.
La operación requeriría la descatalogación del coso de Buenavista, un edificio que cuenta con la máxima protección de la Consejería de Cultura, que lo declaró Bien de Interés Cultural. La solicitud de descatalogación podría incluirse entre las peticiones municipales al Principado, dentro del plan de reforma del Cristo y Buenavista que se plantea para dar nuevos usos al área hospitalaria, una vez que esté acabado el nuevo hospital que se construye en La Cadellada.
La plaza de toros de Buenavista fue proyectada por Juan Miguel de Guardia -el mismo arquitecto que diseñó el palacete «Villa Magdalena»- y se inauguró en 1889. Un incendio, en 1932, obligó a su reforma dos años después. La adquisición del coso por parte del Ayuntamiento se produjo más de medio siglo después de su inauguración, en 1944. El edificio es un polígono irregular de casi 18 metros y dieciséis lados. Es de estilo mudéjar, con arcos de ladrillo, al igual que los huecos y pilastras. Destaca, en la plaza de Buenavista, la puerta principal, de ladrillo y piedra, superpuesta a uno de los lados del coso. Ha sufrido varias intervenciones, y la última rehabilitación integral del edificio data de 1957, fecha en la que se simplificó la decoración, resultando la actual plaza de Buenavista.
En la actualidad, la plaza está en bastante mal estado de conservación. El Catálogo Urbanístico de Oviedo, aprobado en 2005, considera que el estado en el que se encuentra es «malo» y presenta anomalías que afectan también a su estructura.
El concejal Alberto Mortera asegura que está en un estado cercano a la ruina y que se requiere una intervención integral para recuperarlo, «una reconstrucción completa». «Ahora mismo no hay metro cuadrado en la ciudad más desaprovechado que los de la plaza de toros, que se usa cuatro días al año, pese a ser un lugar y un entorno privilegiado».
La reforma podría incluir también la cubierta de la plaza, un proyecto que ha sido una constante en las últimas décadas, que ha hecho correr ríos de tinta y ha creado polémicas institucionales, pero que nunca se ha llegado a concretar, pese a que el Ayuntamiento llegó a convocar un concurso internacional de arquitectura. Hasta el momento, nada se ha materializado, y la idea que lanza ahora el equipo de gobierno depende de la negociación abierta para el futuro de los terrenos sanitarios, a los que se ha vinculado la parcela del coso.