Madrid / Oviedo
«Todo el mundo sabe lo que somos y en lo que yo creo, cuáles son mis valores y mis convicciones. Y eso es lo que este partido político va a seguir defendiendo». Mariano Rajoy, presidente del PP y su candidato a la Moncloa, dio a entender ayer desde el balcón de la madrileña calle Génova que su propósito es continuar liderando la derecha española pese a haber encajado su segunda derrota en unas elecciones generales. Ante centenares de militantes y simpatizantes del PP que corearon repetidamente la consigna «Mariano, quédate», Rajoy prometió que su partido «estará a la altura de las circunstancias».
El candidato se dejó ver pasadas las 11.30 de la noche, una media hora larga después de haber telefoneado a José Luis Rodríguez Zapatero para felicitarle por la victoria del PSOE. «He llamado al candidato socialista -dijo Rajoy, interrumpido en ese momento por otros coros de los asistentes contra el líder del PSOE- y le he deseado suerte por el bien de España». «Zapatero, embustero», gritaron los simpatizantes.
Pío García Escudero, coordinador de la campaña electoral del PP, había anticipado hacia las 22.40 horas, cuando el PP reconoció la victoria socialista, cuál iba a ser en público la lectura sobre el resultado del partido de Rajoy. «Un gran resultado», dijo García Escudero pese a la derrota, poniendo el acento en el aumento de votos y número de representantes en el Congreso. El presidente del PP siguió ese guión en su primera alocución en la calle Génova: «Hemos conseguido más votos que nunca y somos el partido que más ha crecido en votos, en escaños y en porcentaje», destacó.
«No voy a defender en mi vida -porque no lo he hecho nunca y a estas alturas menos- más que los intereses generales de los españoles y mi país, una gran nación que se llama España», dijo también el candidato popular, acompañado en el balcón de Génova por el secretario general del PP, Ángel Acebes; por el número dos de la lista por Madrid, Manuel Pizarro; por la número cinco de esa misma lista, Soraya Sáenz de Santamaría, por Pío García Escudero y por Elvira Fernández, esposa del candidato a la Moncloa. Sonrientes los demás, Rajoy incluido, el gesto de su mujer era el que dejaba ver con más claridad señales de tristeza por la derrota.