Colombres (Ribadedeva), Daniel BÁRBARA
¿Quiénes eran y cómo vivían los neandertales asturianos? Las excavaciones arqueológicas de la cueva de la Güelga, situada en Narciandi (Cangas de Onís), han servido para que los científicos despejen algunas de las dudas sobre la vida de estos homínidos. La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y el Ayuntamiento de Ribadedeva exponen la muestra «Los últimos neandertales de Asturias» en la Casa de Cultura de Colombres. La muestra pretende descifrar, tomando como referencia las excavaciones de la gruta canguesa, quiénes eran y cómo vivieron los últimos neandertales en Asturias, durante la época del Paleolítico medio. La humanidad neandertal constituye el grupo más genuinamente europeo que haya existido nunca. Su extinción, hace 30.000 años, representa uno de los enigmas más apasionantes de la antropología prehistórica.
La primera de las tres salas expositivas de Colombres recoge la evolución física del hombre de Neandertal. La segunda, su vida y su muerte. Y, finalmente, la tercera sala muestra a este homínido en la región. La muestra consta de varios paneles explicativos sobre el largo camino de la evolución humana, el cerebro más grande del mundo, el físico de los neandertales y las relaciones culturales entre el «Homo neandertalis» y el «Homo sapiens».
Asimismo, la exposición recoge algunos apuntes de la cueva piloñesa de Sidrón, el yacimiento de neandertales más importante de la península Ibérica, y de la cavidad de la Güelga, que fue, según los expertos, el último refugio neandertal en la región.
El resto de los paneles expositivos recoge los utensilios utilizados por los neandertales, cómo convivieron los grupos familiares y cómo fueron remplazados por poblaciones mejor adaptadas al medio y al hábitat que existía en Europa en aquella época.
Los visitantes podrán observar, por ejemplo, una réplica de un cráneo con 65.000 años de antigüedad que muestra los caracteres clásicos de los neandertales, algunos de los utensilios utilizados en la época por aquellos homínidos y una réplica de uno de los enterramientos de Kebara, en Israel, con 60.000 años de antigüedad, acompañado de una ofrenda funeraria en forma de útiles de piedra y comida.