Covadonga JIMÉNEZ
La Universidad de Oviedo celebra este año el curso del cuarto centenario queriendo ser a la vez tradición y futuro. Una idea que han sabido plasmar Nieves Pañeda y Alejandro Muñoz, alumnos de tercer curso de la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial de Gijón de la rama de mecánica, que han completado la reconstrucción virtual del edificio histórico de la Universidad de Oviedo, fundada por Fernando Valdés Salas, con los cambios que le acompañaron a lo largo de estos cuatro siglos.
Dentro de la exposición alusiva a tal efeméride, que puede verse hasta junio en el edificio histórico de Oviedo, se incluye el trabajo de estos dos jóvenes estudiantes, apoyado por los profesores del área de Expresión Gráfica en la Ingeniería, adscritos al grupo de investigación I3G. Nieves y Alejandro se incorporaron como becarios en abril de 2007 a este departamento.
Los profesores Javier Suárez Quirós y Ramón Gallego les propusieron hacer una reconstrucción virtual del edificio, haciendo un recorrido cronológicamente inverso por los cambios, las modificaciones y las restauraciones que afectaron a este complejo arquitectónico desde nuestros días hasta el siglo XVI, cuando se inició su construcción según el proyecto de Rodrigo Gil de Hontañón.
Han sido necesarios ocho meses y medio de trabajos y desvelos para completar el gran proyecto de la Universidad en tres dimensiones. La labor previa de documentación fue ardua y laboriosa. Recopilaron fotos antiguas y planos del edificio correspondientes al siglo XVIII con el apoyo de la historiadora Ana Quijada. Todo este material, que suma más de 7.000 imágenes, fue volcado en el ordenador para construir un modelo en tres dimensiones.
La herramienta utilizada es Blender, un programa de software libre que sirve como apoyo en el modelado. El proceso que se sigue es muy similar a una película de cine. El sistema para generar la animación a partir de la escena creada se llama renderizado y se puede comparar con la filmación de una escena de la vida real. Fue la parte más compleja del proyecto. Los ordenadores de la escuela no soportaban el proceso de volcado de imágenes y fue necesario recurrir a una empresa especializada de Estados Unidos.
La proyección final, de unos cuatro minutos de duración, debe visualizarse con gafas polarizadas de visión estereoscópica (las que se emplean para proyecciones tridimensionales), dando si cabe aún más realismo. Tal es así que el visitante puede sentir que por momentos se encuentra en el patio central del primitivo edificio histórico de la Universidad.
En el montaje final colaboró un ex alumno de la escuela y ex becario del mismo departamento, Rubén Velasco, que lidera una empresa que salió de las aulas de la Universidad, Proinnova, encargada del ajuste y calibración de los cañones de proyección.
Javier Suárez Quirós y Ramón Gallego coinciden en señalar que cada vez existe más demanda de contenidos de este tipo. «Aunque los fundamentos de esta tecnología son muy antiguos, creemos que está poco explotada para la eficacia que tienen», afirman ambos profesores. Nieves y Alejandro ya han comprobado sus posibilidades e incluso piensan en ahondar en los procesos de diseño industrial. Ahora tienen, además, un ojo más artístico.