Lago Enol (Covadonga),
Bárbara MORÁN
La historia tuvo un final feliz después de tres largos días. El montañero portugués Pedro Clima pudo ayer finalmente reunirse con su mujer, Susana Estuaisiu, embarazada de cuatro meses, y con su hija Kika, de dos años y medio. Las dos permanecieron aisladas entre la nieve y la ventisca en el refugio de Vegarredonda desde el pasado Viernes Santo, y ayer a primera hora de la tarde se produjo el ansiado reencuentro familiar con el cabeza de familia, que había abandonado el refugio para mover el coche y ya no pudo regresar por la nieve acumulada.
Cinco efectivos de la Guardia Civil de Montaña de Cangas de Onís iniciaron ayer a primera hora de la mañana la travesía rumbo a Vegarredonda, en el macizo occidental de Covadonga, dentro del parque nacional de los Picos de Europa, a una altura de 1.460 metros. En el refugio permanecían la madre con su hija y un amigo de la familia desde el pasado Viernes Santo. Todo comenzó cuando Pedro Clima decidió descender hasta la zona de Pandecarmen el sábado por la mañana para retirar los coches que habían dejado aparcados y evitar que los vehículos quedasen inmovilizados por la nieve que caía sin cesar. El temporal comenzó a ser más fuerte y el montañero no pudo regresar al refugio de Vegarredonda, donde estaba su familia.
Pedro se desplazó entonces hasta Cangas de Onís para pedir en el cuartel de la Guardia Civil unas raquetas y poder así llegar hasta el refugio, si bien los agentes le prohibieron la travesía por las malas condiciones climatológicas. El rescate se intentó entonces por helicóptero, pero todas las tentativas fueron fallidas. La operación tuvo que aplazarse hasta ayer.
El equipo de la Guardia Civil de Montaña ascendió acompañado del montañero portugués, que estaba deseoso por reencontrarse con su familia. A la una y media de la tarde el grupo comenzó a descender la montaña hasta la zona de Les Veleres, en las proximidades del lago Enol. Los efectivos de la Guardia Civil, los guardas del refugio y la familia portuguesa llegaron a esta zona a las cuatro y media de la tarde sanos y salvos.
Al final de la aventura el matrimonio portugués aseguraba con muy buen humor que si hubiesen tenido raquetas hubiesen descendido la montaña sin problema. «Todos están bien, en el refugio tenían calefacción y comida; la niña está bien y todo ocurrió porque el tiempo nos sorprendió, las predicciones daban 15 centímetros de nieve y al final llegó a superar el metro», aseguraba Pedro Clima a su llegada al lago Enol con su pequeña hija a la espalda, protegida con un capazo de plástico.
Su mujer, Susana, quiso resaltar que a pesar de estar embarazada de cuatro meses goza de una buena salud, y gracias a la profesión de su marido, que es guía de alta montaña por España, ella también tiene gran experiencia. «Estamos bien las dos; ha sido un contratiempo simplemente», subrayaba tras la aventura.
Pedro, Susana y su pequeña regresarán hoy a Portugal sanos y salvos y con un buen recuerdo de los Picos de Europa. Al final el susto se quedó en una anécdota más del cuaderno de viaje.