L. S. NAVEROS
El Tribunal Superior de Justicia de Asturias ha editado ocho sentencias judiciales que elevan a más de 4 millones de euros el precio de la expropiación de la unidad de gestión Rodríguez Cabezas III, en Pumarín. Así lo desveló ayer el portavoz de Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda, Roberto Sánchez Ramos, que destacó que la cuantía total puede ser superior a esa cifra, «porque aún están sin calcular los intereses que se han generado en estos diez años». Además, según confirmaron fuentes municipales, se esperan más sentencias del mismo órgano judicial sobre este mismo ámbito, que serán previsiblemente también contrarias a los intereses municipales.
El portavoz de ASCIZ destacó ayer que se trata de una expropiación que, «curiosamente, se aprobó en la famosa reunión de la Comisión de Gobierno del 27 de noviembre de 1998, cuando también se aprobó el fiasco de "Villa Magdalena". Hay días que sería mejor no reunirse».
La expropiación de Rodríguez Cabezas III fue, según destacó el portavoz de ASCIZ, impulsada por la ya extinguida sociedad municipal Gesuosa para obtener viales y los espacios libres de uso público en uno de los ámbitos liberados del antiguo trazado ferroviario por la operación «Cinturón Verde». El terreno expropiado está en la parte trasera del barrio de Pumarín, y en concreto abarca la prolongación de la calle Fray Ceferino, así como la glorieta de distribución del tráfico y los viales que conectan esta zona con la calle Pepe Cosmen -donde está la estación de autobuses- y con la plaza de Palmira Villa.
Para Roberto Sánchez Ramos -que abrió su rueda de prensa guardando un minuto de silencio por el fallecimiento del padre del fotógrafo de LA NUEVA ESPAÑA Luisma Murias- se trata de una operación urbanística «ruinosa para los intereses municipales», en la que «queda claro quién se queda con el jamón, los constructores, y a quién le toca el hueso: a los ovetenses, que van a tener que pagar por unos viales y unas zonas verdes más de 4 millones de euros». Sánchez Ramos calificó de «insólita» la operación de Rodríguez Cabezas III, «pues lo normal en la gestión urbanística es que los propietarios del suelo se repartan las cargas y beneficios, es decir, asuman los costes de urbanización, de construir las calles y ceder las zonas verdes, a cambio de obtener los beneficios de la venta de las nuevas viviendas. Aquí los beneficios fueron para los constructores, que hicieron pisos de 45 millones de las antiguas pesetas, mientras el Ayuntamiento se quedó con toda la carga de expropiar y construir los viales. Lo nunca visto, ni antes ni después». Roberto Sánchez Ramos recordó que Gesuosa construyó en esta zona, además, «un aparcamiento de 1.202 plazas, de las que quedan sin vender, según nuestros últimos datos, unas 580. La gestión ruinosa ha sido total».
En la zona de Rodríguez Cabezas, la operación «Cinturón Verde» liberó un suelo que se recalificó para la construcción de viviendas. El ámbito se subdividió en cuatro unidades de gestión diferentes, tres de ellas con aprovechamientos lucrativos y otra -la de Rodríguez Cabezas III- sin ninguna edificación, sólo reserva para viales y alguna zona verde.