A. FERNÁNDEZ
«¡Quedamos planchados!». Ésa fue la reacción del público asistente ayer a la proyección del documental «El salario del silencio», de Mabel Rivera y Enrique Banet, sobre el conflicto por la construcción de la regasificadora de Reganosa en la ría de Ferrol. Y es que las imágenes de la desigual pelea de las débiles embarcaciones de los marisqueros tratando de frenar al primer «gigante» gasero en su camino hacia la polémica regasificadora provocaron una profunda impresión en el público.
La lucha no pudo evitar que finalmente el gasero lograra su objetivo, hace hoy un año, gracias a la intervención de las fuerzas antidisturbios de la Policía Nacional y de la Guardia Civil del mar, y tampoco que a lo largo de este año hayan entrado otros 20 gaseros más, pero sí logró que el movimiento se extendiera a toda Galicia, que se unió al grito de «Galicia no se vende, gobierne quien gobierne», un movimiento ciudadano «prohibido» para los políticos y sindicalistas. Y es que las fuerzas políticas salen mal paradas en el documental al sostener posturas diferentes según estuvieran en la oposición o gobernando.