La Vega (Angliru),
David MONTAÑÉS
En el mundo del ciclismo se dice que, «si una pendiente parece fácil, es difícil, y si parece difícil, es asquerosamente imposible». En este último paquete está englobado, con todo merecimiento, el Angliru, asumiendo el sonoro adjetivo como un piropo. A muchos profesionales les cambia el semblante en cuanto escuchan el nombre del duro puerto riosano, sin embargo, hay aficionados para los que doblegar las paredes de este gigante no es suficiente reto y buscan el más difícil todavía. Un camarero de Toledo se enfrentará hoy a los más de 12 kilómetros de ascensión decidido a derrotar al Angliru portando una bandeja con vasos llenos de agua. Su objetivo es unir su nombre al de otros «masoquistas» del deporte que, con antelación, realizaron gestas de este tipo. La lista ya es larga. La leyenda de la más popular de las cimas del Arao no se escribe únicamente en las páginas de la Vuelta a España, que regresará el próximo septiembre, sino también a base de pequeñas rarezas que, a la postre, reflejan el carácter indómito de un puerto con magia.
El ciclista toledano José Rodríguez intentará hoy dar cuenta del Angliru con una sola mano. La otra la utilizará para subir hasta los 1.400 metros de altitud una bandeja repleta de vasos con agua. El alcalde de Riosa, José Antonio Muñiz, ejercerá de anfitrión y supervisará la aventura: «Este tipo de iniciativas demuestran el interés que este puerto suscita en toda España, incluso fuera de nuestras fronteras». Este camarero de profesión saldrá de la capital del concejo, La Vega, para intentar llegar a la cumbre. Los primeros seis kilómetros, con rampas más suaves, le servirán de calentamiento, ya que a partir del área recreativa de Viapará le espera el «infierno» asturiano, con seis kilómetros de duras rampas que alcanzan el 23,5 por ciento de desnivel en la temida Cueña les Cabres. Otra gesta similar, pero con los vasos vacíos, fracasó.
Los retos del Angliru recogen ya una larga lista de eventos. El más reciente tuvo como protagonistas a una moto y a una bicicleta y, en este caso, lo que daba miedo no era la subida, sino la bajada. El ciclista Calixto García, subcampeón del mundo de «gravity bike », se enfrentó al motorista asturiano Diego Herrero, en cuyo palmarés destacan numerosas pruebas de ámbito nacional. Este último montó una Suzuki (GSXR-750 Superbike VS). El motor pudo al final con la aerodinámica. Recorrieron los aproximadamente 6,5 kilómetros que separan el alto de Viapará en unos 8 minutos, con puntas de velocidad por encima de 150 kilómetros por hora. Calixto García utilizó una bicicleta especializada, que le obligaba a ir casi de rodillas y recostado sobre el manillar. Subida infernal, bajada diabólica.
Otro reto lo protagonizó un ciclista que logró hacer cumbre marcha atrás, sentado en el manillar. Más tarde un joven minusválido se enfrentó al gigante pedaleando con sus brazos. Todos ellos lograron doblegar el Angliru a base de ilusión y espíritu de superación. Un puerto que fomenta el «más difícil todavía».