Ginebra
La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Arbour, cargó ayer contra el endurecimiento de las leyes «contra la inmigración ilegal y las minorías indeseables» en Europa y, en particular, la medidas adoptadas en ese sentido por el Gobierno de Italia.
«La reciente decisión del Gobierno italiano de criminalizar la inmigración ilegal y los ataques contra campamentos gitanos en Nápoles y Milán» son ejemplos de las actitudes de xenofobia e intolerancia que se observan en Europa, declaró Arbour en su último discurso ante el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de Naciones Unidas. La alta comisionada concluirá su mandato de cuatro años el próximo 30 de junio.
Por su parte, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se entrevistará hoy en Roma con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, con quien analizará las diferencias de los dos países sobre el rumbo que debe tomar la política de inmigración europea.
Zapatero asiste en Roma a la cumbre de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), para buscar soluciones con que paliar la crisis provocada por el incremento de los precios de los alimentos.
En ese marco tendrá lugar el encuentro con Berlusconi y, aunque el objetivo de la entrevista es analizar la agenda del próximo Consejo Europeo, Zapatero ha reconocido su intención de abordar la gestión migratoria, en un momento en el que el Gobierno italiano ha aprobado un restrictivo paquete de medidas y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha propuesto endurecer la política europea al respecto.
Los países de la UE reabrirán mañana el proyecto de directiva de retorno de inmigrantes ilegales debido a la exigencia del Parlamento europeo (PE) de que se den más garantías a la asistencia legal gratuita. Si el miércoles hay un acuerdo entre los embajadores de los Veintisiete ante la UE, los ministros de Interior aprobarán el texto en el Consejo que celebrará el jueves en Luxemburgo, mientras que el pleno del PE tiene previsto hacerlo a mediados de mes.
De su lado, el Gobierno francés anunció ayer que la inmigración ilegal ha empezado a bajar «por primera vez» en una generación.