Alto de Forcayado (Tineo), Jorge JARDÓN
«Vamos tirando. Sacamos un sueldo para nosotros y pagamos la Seguridad Social». Éste es el planteamiento de Belarmino Berdasco, tesorero y uno de los socios fundadores de la industria AST (Alta Sierra de Tineo), una industria cárnica instalada en el alto de Forcayado y que lleva ya un cuarto de siglo funcionando con regularidad, a pesar de que se trata de una cooperativa de cinco socios, con sus respectivas esposas, lo cual siempre resulta más difícil de manejar.
Eran empleados de la industria cárnica de Navelgas hasta que los mandaron al paro. Entonces los cinco compañeros que llevaban años trabajando codo con codo se llenaron de valor y no dudaron en establecerse por su cuenta en régimen de cooperativa. Empezaron de cero en una parcela cedida por el Ayuntamiento de Tineo de diez mil metros, sobre la que tienen una concesión de 35 años renovables. Tuvieron incluso que talar los pinos para poder cimentarla y levantaron una nave de dimensiones considerables donde ejercen su actividad que, como es de suponer, está orientada a los jamones y a toda clase de salazones y embutidos y prefabricados de fabada, callos naturales, butiello cocido, chorizos a la sidra, cecina y costilla de ternera salada.
Belarmino recuerda que el jamón serrano, el lomo embuchado y el chosco son los productos que más se venden, disponiendo para la autoventa de cinco furgones que están toda la semana en la calle, llegando incluso a Galicia; teniendo igualmente un agente en Madrid, aunque sin furgón. Y, si bien las ventas se mantienen sin problema a lo largo de todo el año, Belarmino es consecuente con el hecho de que durante el verano las ventas se incrementan al haber más gente en toda la comarca.
Cada semana compran unos doce cerdos por los pueblos, que seleccionan con cuidado minucioso para garantizar la calidad de su producto y luego llevan los animales al matadero. También en una zona de la parcela disponen de cuarenta cerdos ibéricos que vinieron de Extremadura, que crían y que convertirán en embutido de calidad. Estos cerdos han de permanecer en el redil de Tineo al menos un año para que la carne se encuentre más hecha y alcancen en torno a los 150 kilos, entonces se dará muerte a los animales para comenzar el proceso de elaboración de los embutidos y salazones.
Lo que ha empezado como un desafío se ha ido afianzando con el tiempo y hoy por hoy la industria cuenta ya con quince trabajadores más los cinco socios fundadores, una meta que sólo se ha podido alcanzar a base de mucho trabajo y mucho orden interior en la compras y en las ventas.
Decir Alta Sierra de Tineo es dar el nombre de uno de los embutidos y jamones con mayor calidad y gusto de Asturias y que nunca puede faltar en un buen plato de fabada asturiana. El proyecto, que comenzó como una forma de superar una situación laboral inesperada, se ha consolidado y es la muestra de que el duro trabajo muchas veces se ve gratamente recompensado.