R. V.
«En un momento en que el paro está subiendo, el IPC se ha disparado y el valor de los bienes de una familia corre el riesgo de depreciarse en la actual situación de crisis, los gijoneses miran hacia su Ayuntamiento esperando una buena noticia... y esa buena noticia es un catastrazo con una subida del 220% del IBI». Así de contundente, irónico y negativo se mostraba ayer el edil Pablo González, en representación del grupo municipal del Partido Popular. González ofreció unas cifras para la inquietud: «Un pensionista que ahora pague 250 euros de IBI por un piso antiguo pasará a pagar 550 euros. Y la media de 488 euros que se paga en Gijón por este impuesto pasará a sobrepasar los mil euros. La paga extra de este verano se la va a llevar el Ayuntamiento».
Los populares tienen claro que el proceso de revisión catastral que afronta Gijón es inevitable, pero aseguran que el Ayuntamiento puede conseguir, si quiere, que la repercusión sobre el bolsillo de los gijoneses sea nula. La clave, en su opinión, está en que la actualización del valor del bien no sea efectiva a la hora de recaudar el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). González pidió al gobierno de Paz Fernández Felgueroso que aplique el punto dos del artículo 74 de la ley de Haciendas Locales, que facilita a los gobiernos municipales aplicar una bonificación potestativa por la cual la incidencia de esta actualización sería nula en el pago de la contribución durante los primeros tres años.
No es la primera vez que el PP plantea este tipo de bonificaciones o la bajada del tipo del IBI con la intención de congelar los impuestos locales, por lo que el propio Pablo González entendía ayer que escasas eran las posibilidades de que fructificase su sugerencia. «La estructura de este Ayuntamiento está basada en exprimir el bolsillo de los gijoneses», sentenció. La contribución es uno de los impuestos directos que más dinero facilitan a las arcas municipales. El edil popular resaltó en este sentido que «cuando la Alcaldesa llegó a este Ayuntamiento los ingresos por IBI eran de 20 millones de euros, ahora ya pasan de los 43 millones y con esta subida llegará a los cien millones. Con nuestra propuesta el Ayuntamiento, que por cierto está exento de pagar el IBI, no pierde dinero».