R. GARCÍA
Una mujer de 49 años de edad ha denunciado a un funcionario de la Policía Local de Gijón. Asegura que el agente le pegó y le rompió la nariz sin mediar palabra con ella. Los hechos tuvieron lugar el día 3 de agosto del año 2007. Ella bajaba en su coche del Hospital de Cabueñes, en donde le acababan de diagnosticar un cáncer. Al llegar al semáforo situado en la calle Pintor Antonio Suárez tuvo que realizar un giro para esquivar un vehículo que estaba inmovilizado. En ese momento realizó la maniobra sin ningún problema y de manera correcta, pero, según la defensa del Policía, causó un grave perjuicio a un motorista que circulaba detrás y que se vio obligado a pegar una fuerte frenada para evitar colisionar con ella.
Es ahí donde surgen los problemas que finalizarán hoy con la celebración del juicio. Según la acusación, la mujer comienza a ser perseguida por el motorista. El inevitable encontronazo llegó en la avenida de Castilla. El presunto agresor se sitúa al lado de la mujer que circulaba con la ventanilla bajada. La víctima siente miedo e intenta cerrar la ventanilla de su coche apretando el correspondiente botón, pero los nervios se lo impiden, de manera que el hombre, sin mediar palabra, introduce su mano en el habitáculo del vehículo y le asesta dos puñetazos con los que le rompe la nariz además de causarle varias lesiones cervicales. Después de la agresión, y todo según la acusación, el agresor se da a la fuga. La mujer consigue obtener la matrícula y se dirige a la Comisaría para poner la denuncia. Su sorpresa fue mayúscula al comprobar que su agresor era un agente de la Policía Local, pero que en aquel momento no estaba de servicio, por lo que no llevaba uniforme.
El funcionario policial alega en su defensa que debido a la maniobra que la mujer realizó, sin señalizar de manera correcta, él se vio obligado a apoyar un pie en el suelo para no caerse de la moto. También asegura que la mujer le insultó y le faltó al respeto.
La fiscal encargada del caso pide para el agresor una condena de un año de prisión y una indemnización por responsabilidad civil que asciende a los 1.200 euros. La acusación particular eleva esta petición. En su calificación provisional, con algunas lesiones sin calificar de momento económicamente, piden dos años de prisión para el presunto agresor así como una multa de 4.694,82 euros. La víctima no se ha podido recuperar del todo ya que combina su tratamiento contra el cáncer con el de las lesiones. La acusación considera el caso un delito; la defensa, una falta.
La vista oral del juicio tendrá lugar a partir de las diez de la mañana de hoy en el Juzgado de lo penal número 1 de Gijón.
Una vez que culmine el proceso y se dicte la sentencia se tendrá que valorar si el Policía puede seguir ejerciendo su cargo o es inhabilitado.