Ribadesella, Bárbara MORÁN
El verano es la época de más ventas en los negocios de Ribadesella. La temporada baja deja las cajas registradores con las ganancias justas para cubrir gastos. Además, este año se suma el factor de la crisis económica, que ha provocado una importante caída en las ventas, de hasta un 40 por ciento en algunos negocios. Los empresarios riosellanos esperaban salvar este año con la llegada del verano, pero, se ha sumado un nuevo «enemigo»: los mercados de artesanía que el Ayuntamiento de Ribadesella ha incluido este año en su programa de actividades estivales. Una iniciativa que la Asociación de Industriales y Comerciantes de Ribadesella (AICOR) ve positiva, siempre que no perjudique a los comerciantes locales como ocurrió el pasado fin de semana, con la celebración del mercado medieval marinero.
El colectivo hizo ayer público su desacuerdo con los mercados que organiza el Ayuntamiento en el paseo Princesa Leticia. En un comunicado, Aicor explica que se da la circunstancia de que en los tres primeros fines de semana del mes de julio habrá habido (si es que también se celebra el anunciado para el próximo fin de semana) tres mercados sucesivos, ofreciéndose en los puestos «productos industriales y artesanos que también pueden encontrarse sin dificultad en el comercio local».
El empresariado añade que «incluso había puestos de pan, empanadas y dulces, lo que supone competencia desleal con las panaderías locales». También se vieron tabernas, «que quitaban la clientela a la hostelería, que paga sus impuestos aquí y debe cumplir las normativas sanitarias».
La situación tiene muy descontentos a los empresarios locales, ya que el Consistorio puso en marcha ayer otro mercado para este fin de semana. «Nos parece bien que hagan actividades pero en la periferia y en época de temporada baja, no en pleno verano y en la villa. El fin de semana pasado, las calles estaban desiertas y las ventas de los comerciantes locales por los suelos. No es justo, cuando nosotros pagamos nuestros impuestos, siempre colaboramos en todo», subrayó, ayer, Estela Rosete, propietario de la tienda de moda Diferente. A la opinión de esta empresaria se suma la de otros negocios locales, como la confitería Ramonín, carnicería Mundo, regalos Alara, joyería Guillermo, panadería La Espiga y el restaurante Juanito, entre otros, que el fin de semana pasado vieron cómo sus cajas registradoras se veían duramente afectadas por el mercadillo medieval celebrado en el Paseo Princesa Leticia.
«Es una competencia desleal. Entendemos que todo el mundo tiene que vivir, pero el Ayuntamiento tiene que velar por los riosellanos y saber que prácticamente viven del verano la mayoría de familias del concejo. Además, los afectados denuncian que «los participantes en estos mercados viven y pernoctan durante todo el fin de semana en las furgonetas que ocupan la totalidad de los aparcamientos del muelle, saltándose todas las normas legales y convirtiendo el paseo en un verdadero campamento, en perjuicio de la imagen de Ribadesella como destino turístico de calidad». Ayer a última hora de la tarde AICOR convocó una reunión urgente para decidir qué medidas tomarán si los mercados siguen celebrándose. El encuentro continuaba al cierre de esta edición.