Covadonga, Bárbara MORÁN
«Ser católico es un orgullo. No os sintáis avergonzados. Ahora que estamos celebrando el año santo os propongo recuperar ese símbolo que forma parte de esta festividad: la cruz católica. Santiguaos siempre que lo necesitéis: al pasar por una iglesia, en un restaurante antes de disfrutar de una comida... Hacedlo estéis donde estéis sin ningún tipo de pudor». Con estas palabras, Francisco Javier Martínez, arzobispo de Granada, concluyó ayer en Covadonga la eucaristía que ofició para los numerosos fieles que acudieron a esta celebración católica en la basílica.
Acompañado por el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, y seguido por numerosos católicos presentes ayer en el real sitio, Martínez ofreció a los fieles mensajes de paz, felicidad y esperanza, «sin olvidar sus creencias como la base para encontrar la plena armonía», subrayó.
Martínez confesó estar encantado de presidir la eucaristía en Covadonga y valoró muy positivamente la celebración de la jornada mundial de la juventud en Madrid, anunciada por el Papa Benedicto XVI hace una semana en Sidney (Australia). «Es un gran regalo que los jóvenes podrán disfrutar. Una oportunidad para encontrar lo que están buscando, porque actualmente sólo encuentran cosas "del todo a cien"», subrayó Martínez, quién aseguró sentirse en Asturias como en casa, ya que es hijo de asturianos, «Me siento asturiano. Creo que tengo el carácter sobre todo propio de la gente de aquí», apuntó.
El arzobispo de Granada aprovechó también la oportunidad para posicionarse sobre un asunto de rigurosa actualidad entre la comunidad católica. La polémica surgida en torno al libro «Jesús, aproximación histórica», escrito por el sacerdote José Antonio Pagola y del que se han vendido alrededor de 55.000 ejemplares. Para el arzobispo de Granada es «un mal libro, ya que no es historiador y lo único que (el autor) pretende con esta obra es sustituir la fe de Iglesia por la suya propia, que tiene muy poco interés. Sin duda el Evangelio de San Juan es mucho más recomendable y fiel a la historia», concluyó Martínez. Tras la celebración de la eucaristía numerosos fieles se acercaron a saludar a los dos arzobispos.