Carolina G. MENÉNDEZ
Oviedo,
Además de ropa fresca para afrontar las elevadas temperaturas centroamericanas, repelente para ahuyentar los mosquitos y una carpeta con las partituras que desplegarán en los cerca de diez conciertos que ofrecerán en Honduras y Guatemala, los integrantes de la Orquesta de Cámara de Siero (OCAS) han incluido en su equipaje una gran dosis de ilusión para afrontar el largo viaje que comienza y finaliza en San Pedro Sula (Honduras). Durante las próximas semanas, la agrupación asturiana que dirige Manuel Paz también visitará Triunfo de la Cruz, Copán, Comayagua y Tegucigalpa en Honduras, además de Antigua, el entorno del lago Atitlán y Guatemala capital, en la vecina Guatemala. En ambos países, la OCAS desarrollará el proyecto musical «Vínculos 2008», de cooperación musical y cultural.
San Pedro Sula y Tegucigalpa serán las ciudades en las que más tiempo permanecerá la agrupación asturiana y, por lo tanto, donde desarrollará una mayor actividad. En la conocida como capital industrial hondureña por el desarrollo industrial que vivió a lo largo del siglo XX, la OCAS impartirá talleres didácticos, mantendrá un encuentro con la orquesta de la Escuela de Música Vitoriano López, compartirá atriles con la Orquesta de Cámara de San Pedro Sula en una actuación que tendrá como marco el auditorio Vitoriano López y actuará en la sede de la Cámara de Comercio Español.
Por su parte, en Tegucigalpa continuará su labor didáctica con estudiantes de música e intercambiará experiencias con la Orquesta Filarmónica de Honduras, con la que protagonizará un concierto de gala en el teatro Manuel Bonilla. Esta joya arquitectónica, construida en 1905, ha sido remodelada recientemente y equipada para acoger actividades culturales y artísticas del más alto nivel.
En el país fundado por Pedro de Alvarado en 1536, los músicos españoles también visitarán Triunfo de la Cruz y entrarán en contacto con la comunidad garífuna, grupo étnico también conocido como los «caribes negros», descendientes de los esclavos que viajaban en los barcos españoles que a mediados del siglo XVII se dirigían desde la hoy Nigeria hacia las Indias Occidentales. La libertad les llegó tras un naufragio cerca de la isla de San Vicente, donde fueron recibidos por los caribes, que les ofrecieron su protección. De la unión de ambos nació el pueblo garífuna, famoso por su peculiar estilo de música, llamado «punta». Cuatro siglos después, estas tierras volverán a vivir la unión de dos pueblos, pero en esta ocasión con la libertad que proporciona la música. El resultado será una cordial y armoniosa convivencia de ritmos y sonidos de ambos lados del Atlántico.
Pero si la convivencia con el pueblo garífuna se presenta interesante para los jóvenes músicos asturianos, no menos atractivo será adentrarse en el conjunto arqueológico de Copán y dejar que la música española se haga oír entre las ruinas mayas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980. En este histórico lugar se han encontrado hasta la fecha 1.420 sitios con un total de 4.509 edificios.
Otra de las localidades hondureñas que recibirán a la formación asturiana es Comayagua, ciudad situada en el centro del país, a unos 80 kilómetros de Tegucigalpa y uno de los centros turísticos más importantes del Estado por su estilo colonial. Entre sus construcciones destaca la catedral, de principios del XVIII, que acogerá a la OCAS en un recital de música española.
Y de Honduras a la vecina Guatemala, en cuya capital la OCAS conocerá Puente Belice, uno de los barrios marginales de la ciudad y en el que las «maras» (pandillas juveniles) campan a sus anchas. La orquesta será testigo directo de la dificultad que supone vivir y sobrevivir en este suburbio y lo hará de la mano de la ONG Seronda, con sede en Gijón y que preside Carlos García de Frutos. La orquesta sierense quiere poner su grano de arena en mejorar la cultura de los vecinos del barrio que estudian en el colegio que tutela la ONG del Principado y lo hará con su mejor arma: la música. Así, de los instrumentos asturianos saldrán esperanzadoras notas que intentarán hacer llegar al público juvenil que lucha por labrarse un futuro digno lejos de la conflictividad.
En Guatemala, la pobreza convive de cerca con la belleza que invade lugares como la ciudad de Antigua, visita obligada de la formación asturiana donde dejará su pequeña huella musical. Famosa por su arquitectura renacentista española, Antigua se construyó a mediados del siglo XVI y durante su época de esplendor fue conocida como una de las tres ciudades más hermosas de las Indias Españolas.
Igualmente, la orquesta hará sonar sus instrumentos en las proximidades del lago Atitlán, una belleza de origen volcánico rodeado de 14 pueblos indígenas mayas que se encuentra a 1.500 metros de altitud y con una extensión de unos 130 kilómetros cuadrados.