Gijón, Óscar G. CUERVO
Espectáculo, pañuelos, cartas, fuego, confeti y magia. Sobre todo, mucha magia. El stand de LA NUEVA ESPAÑA vivió ayer una actuación realmente especial gracias al gran mago Nacho, un ilusionista de los pies a la cabeza que dejó con unas cuantas bocas abiertas al público asistente.
El artista, que recuerda haber empezado en el mundo del ilusionismo desde niño con el mítico juego de mesa «Magia Borrás», reconoció sentirse fenomenal frente al público. «Me encanta subirme al escenario. Exploras tu vena artística y creces interiormente».
El mago, que admitió no revelar ninguno de sus trucos, salvo a «colegas» de profesión, afirmó ser un fanático de Juan Tamariz y del desaparecido Pepe Carroll. «El contacto con la gente, la interacción con el publico es lo más bonito que tiene la magia. Los grandes magos estadounidenses son espectaculares, pero son demasiado fríos. Veo esencial la cercanía en el trato dentro del mundo del ilusionismo», explicó el mago.
Durante la actuación, el ilusionista contó con la colaboración de Marta e Irene, dos niñas que quedaron fascinadas ante uno de los trucos del gran Nacho.
La exhibición también contó con increíbles trucos de naipes. En uno de ellos el mago hizo desaparecer el grabado de una carta, haciéndola aparecer momentos más tarde en un pañuelo.
Además, otro de los trucos de baraja que dejó boquiabiertos a los asistentes fue uno en el que el ilusionista encontró las dos cartas elegidas por los colaboradores dentro de una bolsa llena de naipes sirviéndose únicamente del tacto. Y es que el mago nace, no se hace.