MANUEL ASUR
Escritor y filósofo
Oviedo, Andrea SUÁREZ
Escritor y filósofo
Manuel Asur González García (San Martín del Rey Aurelio, 1947) es doctor en Filosofía, aunque no se considera filósofo. Asegura ser sólo un lector que entiende «el lenguaje de la filosofía en su nivel más abstracto». Además es escritor en asturiano y castellano (está considerado como uno de los iniciadores del «Surdimientu»), ha sido columnista de LA NUEVA ESPAÑA y ensayista, y actualmente trabaja en la Consejería de Medio Rural y Pesca del Principado de Asturias. Ahora presenta su último libro «El solitario de Avilés. Vida y obra del filósofo Estanislao Sánchez Calvo», obra que tiene su origen en su tesis doctoral.
-¿Por qué este personaje?
-Empecé a investigar sobre él gracias a una sugerencia de Gustavo Bueno. Me dijo: «Por tus características personales te iba a venir muy bien Estanislao Sánchez Calvo». Me hizo investigar sobre él por su frase, un tanto ambigua. Ahora ya sé cuál es el pensamiento de este filósofo. Era un personaje del siglo XIX sólo conocido por una élite de profesores.
-¿Qué representa la figura de Sánchez Calvo?
-Es un caso rarísimo. ¿Cómo un individuo del siglo XIX, de Avilés, que apenas salió de allí, estaba al tanto de la ciencia europea, tanto en la rama natural, como en rama humanística? Este hombre representa para la filosofía actual el interés de haber sido desconocido por ser un heterodoxo del pensamiento. Creció intelectualmente en medio de las minas, los montes? aislado. Tuvo la suerte de ser rico, un rico útil que ayudaba a los obreros. Sánchez Calvo inaugura un pensamiento filosófico materialista, niega lo sobrenatural, y mucho antes que muchos otros, se interesó por la materia y Dios.
-¿Qué contiene el libro?
-El libro rescata un texto inédito que había dejado sin publicar Sánchez Calvo en 1895, el año en que murió. Es una reflexión sobre su pensamiento, a través de sus obras principales, «Filosofía de lo maravilloso positivo», crítica al positivismo de Compte, «Los nombres de los dioses», que tiene carácter filosófico pero es más filológico, a través del cual pretende hallar las raíces del lenguaje, y una obra inédita, «La elección de fe en el mundo moderno», una temática de la lucha entre fe y ciencia. Es una teoría muy válida que confirma que Sánchez Calvo no estaba en las nubes.
-¿Cómo fue el proceso de investigación?
-Por aquel entonces era muy difícil encontrar fotocopiadoras, ya que en la época en la que yo hice la tesis, la informática estaba muy poco desarrollada. En el Ayuntamiento de Gijón me denegaron el permiso de hacer fotocopias, por lo que tuve que «tomar prestada» la fotocopiadora a los profesores de mi facultad. Los fines de semana la extraía y ponía un cartel que decía: «fotocopiadora estropeada». Cuando empezaban a protestar la volvía a traer. Estuve un año con los profesores de la facultad en vilo hasta que me salvó una empresaria, Esther Prado, que no la utilizaba mucho y me la prestó.
-¿En qué se centra la temática de sus obras?
-Mis libros son generalmente de poesía. Por ejemplo, en «Lo que dice la caracola» está la inquietud del éxito del triunfo del escaparate sobre la razón. La caracola enuncia y determina existencias, pero está vacía. Este vacío produce angustia, condición humana moderna. En mi poesía trato de expresar la idea de soledad, nadie se escapa al miedo. Hay que saber quedarse solos con un libro, y ser capaz de buscar respuestas a las preguntas por ti mismo, para que nadie te diga cómo tienes que pensar. La temática que hago con el bable es diferente. La poesía está más enfocada a reconquistar la cultura asturiana, aunque también hay poesía intimista.
-¿Qué diferencia su poesía de la de otro poeta?
-Yo tengo mi propia filosofía de la poesía. Creo que la poesía debe ser filoconceptual, es decir, perseguida por una idea y a través de ella desarrollar una estética. Tomo como modelo de poeta filoconceptual a Antonio Machado, impregnado de la idea de tiempo, algo que nadie ha hecho como él. Cómo es capaz de insertar el tiempo en su poesía de tal manera que todo su entorno poético se ralentice. Es un maestro. Es parecida a la idea de duración de Bousoño.
-Publica más en asturiano que en castellano?
-Yo en asturiano puedo publicar muy bien en Asturias pero para publicar en castellano tengo que pedir «ayuda internacional». El mercado está así. Me lo publican desde redes comerciales de internet, concretamente de EE UU. Aquí hace falta tener nombre, ganar premios, pertenecer a un club, amigos de amigos? algo doloroso.
-¿Alguna receta para el problema de la Llingua?
-En el fondo de estas cuestiones del bable hay un miedo al nacionalismo exclusivista, como el catalán o el vasco. El nacionalismo asturiano es mucho más inteligente. Además, aquí se carece de una raíz histórico-alemana. La idea de Asturias debe ir ligada a la idea de España, otra cosa es impensable. Sin embargo, hay una tradición que viene de Pelayo (sin caer en el «covadonguismo»), una cuestión poco desarrollada y estudiada filosóficamente que puede ser una idea fundadora políticamente interesante. Nosotros sí podemos llamarnos nación histórica y sin embargo no nos damos importancia, somos diferentes.