El sierense Aquilino Rodríguez Díaz, cabeza y motor de la empresa de construcción que lleva su nombre, falleció ayer en Gijón a los 76 años de edad. Natural de la parroquia de Carbayín Alto, aunque residente en Gijón (vivió durante años en la plaza Europa, hasta su traslado a la parroquia de Mareo) será allí, en la iglesia parroquial de Santiago de Arenas, donde será despedido en una misa funeral que tendrá lugar hoy, a las siete y cuarto de la tarde. A continuación se producirá su traslado al cementerio de dicha parroquia. Aquilino Rodríguez era un reputado constructor que deja al frente de la empresa gijonesa que fundó a sus hijos, María Trinidad y Javier Rodríguez Álvarez. Casado con María Trinidad Álvarez Argüelles, sus amigos y conocidos destacaban ayer su sólida trayectoria empresarial, dedicado a las promociones de edificios en zona urbana. «Era un paisano de los de antes, de buen trato, tranquilo y llano», contaban algunos de los amigos que ayer lamentaban su fallecimiento. Su familia recibió numerosas muestras de pésame en el Tanatorio de Cabueñes, donde está instalada la capilla ardiente.