Los concejos de Oviedo y Las Regueras albergan abundantes restos de la presencia romana en estas tierras, algunos de ellos tan destacados como el castro del Castiellu de Llagú, situado en el pueblo del mismo nombre, cerca de Latores. El castro, fundado en el siglo VI-V antes de Cristo, fue casi totalmente destruido por una cantera cercana, ante la indignación de muchos conocedores de su existencia y valor y la indiferencia de las administraciones.
El castro, con un importante sistema defensivo, tuvo un primer asentamiento prerromano y otro posterior romano. En el primero se realizaron las defensas orientales y durante el segundo se realizó la torre circular y la muralla occidental. Situado coronando un pequeño cerro de 282 metros de altitud, se cree que sus habitantes se dedicaban a la fundición de cobre que procedía de la sierra del Aramo. El enclave del Castiellu de Llagú sufrió distintas reformas, entre ellas una en la que se reforzaron las medidas defensivas con la construcción de taludes, fosos y la ampliación de las murallas con un sistema modular.
Lo que quedó del castro tras el avance de la explotación de la cantera fue después desmontado piedra a piedra con el objeto de preservar lo que quedaba de él. El Ayuntamiento de Oviedo cedió una finca en Latores para la reconstrucción de los restos y la creación de un centro de interpretación del mismo, un proyecto que el Principado arrinconó y del que nada se ha vuelto a saber.
También de gran importancia fue el hallazgo realizado en Valduno (Las Regueras) en 2006, cuando se hallaron unas termas romanas en una excavación dirigida por Rogelio Estrada, el arqueólogo que también conduce los trabajos en la fuente de la Rúa.
Las termas, protegidas durante siglos por las aguas del río Nalón que las anegaba, se extienden bajo la iglesia y la casa rectoral de la localidad. Los restos encontrados en Valduno son «excepcionales», según comentó entonces Rogelio Estrada, y su estado de conservación, muy bueno.
En esta zona incluso se encontraron restos fosilizados de hollín de la combustión de la leña del horno, que se han datado hace 1.500 años, y los expertos no dudaron en calificar una de las bañeras encontradas en Valduno como «una de las mejores del norte de la Península e incluso de España».