El hallazgo de la fuente de la Rúa y su sorprendente datación, en el siglo IV, en época tardo romana, ha puesto sobre el tapete a la Foncalada, cuyo origen prerrománico no se había cuestionado hasta ahora. Declarada Patrimonio de la Humanidad, la cronología oficial sitúa su construcción entre los años 866 y 910, a caballo entre los siglos IX y X. La Consejería de Cultura quiere disipar las dudas sobre el monumento ovetense con un análisis de carbono 14. Si la Foncalada, una construcción prácticamente igual a la de la Rúa, también fuese romana, permitiría perfilar la magnitud del Oviedo romano, pues no iban a construirse dos fuentes de esta importancia tan cercanas en un simple cruce de caminos.
Para la datación de la Foncalada con carbono 14 no será necesaria una nueva excavación. El arqueólogo que dirige la excavación de la fuente de la Rúa, Rogelio Estrada, precisó ayer que se sacarán muestras del mortero que hay entre los sillares del monumento. «Los sillares de la fuente están unidos por un mortero hidráulico, un tipo de mortero que se utilizó desde la época de la República romana hasta la Alta Edad Media. Es el mismo mortero que hemos hallado en la fuente aparecida en la Rúa», señala el arqueólogo. «Se planteará, contando con la ayuda de un restaurador, la extracción de muestras de este mortero. Con un poco de suerte, se puede hacer una cata que contenga partículas de carbón, alguna brizna que permita extraer una muestra que se pueda analizar con esta técnica. Creo que ésta será la forma más aséptica de tomar una muestra para hacer esta datación, el sistema menos agresivo con el monumento».
La toma de muestras no será sencilla ni se hará de forma inmediata. «Primero hay que acabar la excavación actual, y realizar nuevos análisis de carbono 14 que contrasten los actuales, aunque creo que si hay algún cambio las fechas van a bailar poco. Después, habrá que elaborar un proyecto que debe aprobar la Consejería para extraer las muestras de la Foncalada y hacer los nuevos análisis, que confirmen o no la cronología que hoy se da por cierta, pues se abren dudas a la luz de estos hallazgos. El equipo que extraiga las muestras debe contar con un restaurador, es una tarea delicada que no se puede hacer de cualquier manera», concluyó Estrada.