Madrid, Agencias
El accidente del avión de Spanair, el pasado 20 de agosto, en el aeropuerto madrileño de Barajas, se produjo por una sucesión de fallos que terminaron cobrándose la vida de 154 personas. La comisión de investigación señala, en un informe preliminar, que a una concatenación de errores técnicos producidos desde la una de la tarde se sumó un posible error del piloto, que no habría detectado que la aeronave se encontraba en «modo vuelo» cuando aún estaba en pista, lo que impidió la activación de determinadas alertas. El informe de la comisión de investigación sitúa el inicio de los fallos a la una de la tarde, momento en el que se frustró el primer intento de despegue por una alerta de alta temperatura, según un documento adelantado por La Sexta y recogido por OTR/Press. Los técnicos revisaron el fallo y desactivaron el piloto de alerta, pero no detectaron que el avión se encontraba en «modo vuelo», lo que anula un «chivato» sobre el funcionamiento de los «slats» y los «flaps», básicos para el despegue. Los investigadores manejan hasta el momento hasta seis incidencias, de las que la mitad afectan a sistemas necesarios para volar.
La nave recibió la autorización de la torre de control a las dos y veintitrés minutos. En ese momento, el piloto inició el recorrido por la pista sin detectar que el avión seguía en «modo vuelo», motivo por el que no funcionó la alerta sobre el estado de ciertos mecanismos. De esta forma, el avión comenzó el despegue sin los «slats» activados, lo que obligó al piloto a apurar al máximo la pista y poner el aparato en una velocidad alta. Ya en el aire, al parecer saltó la alarma de falta de potencia, de unos 50 kilómetros por hora, e instantes después se produjo el impacto.
En tan sólo un minuto, el viento cambió de velocidad y dirección en el mismo momento que el avión intentaba el despegue. Se trata de un nuevo dato que se suma a la investigación procedente de la declaración a la Guardia Civil de un comandante de Iberia que aterrizaba en el aeropuerto de Madrid justo cuando salía el MD 82, según informó la Cadena Ser.
Además de este importante cambio del viento, el piloto, de 57 años, explicó que vio un pájaro de grandes dimensiones a la izquierda de la trayectoria del avión de Spanair y otro a la derecha. De acuerdo con la declaración de este comandante de Iberia, el avión sufrió una caída brusca del plano derecho, totalmente anormal. Posteriormente, el aparato se convirtió en una gran bola de fuego de más de 100 metros de altura.
El bufete de abogados estadounidense Podhurst Orseck, que demandará a través del español Fernando Scornink Gerstein a las empresas que fabricaron el avión de Spanair siniestrado, prevé indemnizaciones de 1,7 millones de dólares para las dos familias de víctimas que defenderá. Así lo afirmó ayer, en presencia de familiares de algunas de las 154 víctimas mortales, el representante del bufete norteamericano Arthur Ballen, en la imagen.