Madrid
Spanair pudo haber evitado el accidente de avión del pasado 20 de agosto que costó la vida a 154 personas. Al menos así lo sugiere un primer borrador del informe de la comisión que investiga el siniestro. La compañía no cumplía al pie de la letra las recomendaciones del fabricante de sus aviones, Boeing, sobre todo en lo que se refiere al sistema sonoro que avisa a los pilotos de que la configuración de la aeronave para el despegue no es la correcta.
El documento en cuestión deja constancia de que los pilotos del vuelo JKK 5022 no revisaron ese sistema de avisos antes de iniciar la ruta Madrid-Las Palmas de Gran Canaria. De hecho, incide en que «la tripulación debe verificar el funcionamiento» de este sistema al hacer la comprobación previa que todo piloto ejecuta antes de arrancar los motores.
El manual de operaciones de Boeing establece que la revisión de ese mecanismo sonoro debe hacerse antes del primer vuelo del día y en las escalas, con independencia de que los pilotos sigan siendo los mismos. En cambio, el libro de Spanair en vigor en el momento del accidente establece que este sistema sólo se comprueba antes del primer vuelo del día y en las escalas, salvo que uno -al menos- de los pilotos continúe de servicio en ese mismo avión.
Este primer borrador recuerda el accidente del MD-82 que se estrelló en Detroit (EE UU). Después de este siniestro, en el que uno de los fallos fue que no sonó la bocina que avisa al piloto de que las alas de la aeronave -flaps y slats- no estaban extendidas, se recomendó a todas las aerolíneas que operasen con aviones del tipo MD-80 comprobar el sistema de avisos antes de cada vuelo.
Este primer borrador, de apenas doce folios, advierte de que una comprobación del sistema sonoro antes del vuelo «podría haber detectado un posible fallo», pero la prueba de funcionamiento de este mecanismo no estaba prevista entre las tareas previas al inicio de este vuelo, ya que los pilotos eran los mismos que operaron el anterior, entre Barcelona y Madrid.