Pola de Somiedo,
Pepe RODRÍGUEZ
En la ladera de la carretera que va desde Pola de Somiedo hasta sus lagos existe un buen número de fresnos. Este otoño, el aspecto que éstos presentan es de un color amarillento que puede ser la señal de que algo les está ocurriendo. Los vecinos de la zona aseguran que nunca los habían visto así, lo que lleva a muchos de ellos a preguntarse si es que se trata de alguna enfermedad arbórea, porque, hasta el día de hoy, nadie ha sido capaz de dar una explicación al fenómeno.
Es una gran preocupación para un concejo tan pegado a la tierra, con un parque natural como bandera y siendo reserva de la biosfera, donde cualquier fenómeno que afecte a la riqueza natural es tenido en cuenta. Todos lo lamentan: los fresnos de Somiedo se mueren.
Como norma general, al fresno le pueden afectar patologías diversas, entre las que se puede encontrar el origen de los males que asedian a la variante que puebla los alrededores de Pola de Somiedo: el corazón anillado, que consiste en que la crecida de un año queda separada de la del año anterior, depreciando así el valor de la madera. Este defecto puede obedecer a diversos motivos, como heladas intensas o fuera de época, sequías, envejecimiento de los tocones, terrenos pobres, tratamientos inadecuados, y la tinta, tan común entre las masas de castaños asturianos, que en muchas zonas es la patología más común. La lucha actualmente se concentra en encontrar variedades resistentes, como pueden ser los híbridos sativa y crenata, o injertos en especies resistentes como crenata y mollissima.
Por último, está el chancro, producido por el hongo «Endothia parasitica», y que en algunas zonas se está convirtiendo en el problema más grave. Este hongo si bien no tiene una propagación rápida ni fácil, tampoco tiene una eliminación simple, y puede llegar a afectar a todos los pies de los árboles, matándolos. Por su lenta propagación puede tratarse aplicando cortas a ras de suelo durante cortos períodos de tiempo, de forma que los rebrotes no adquieran el hongo.
Estas cortas no deben aplicarse más de un par de veces si se quiere volver a aplicarlas en el futuro, pues se puede limitar la capacidad de desarrollo de los tocones o la zona nueva del árbol.