MANUEL VILLA CELLINO JESÚS ARANGO
Presidente del patronato del Cunef
Catedrático de Economía Aplicada
Oviedo, Javier CUERVO
Manuel Antonio Villa Cellino, doctor en Ciencias Económicas y Empresariales, presidente del patronato del Centro Universitario de Estudios Financieros (Cunef), dependiente de la Asociación Española de Banca (AEB).
«Soy partidario de la intervención porque el dinero, los flujos financieros son como el agua para los cultivos. Proceden de muchos sitios, porque el sistema financiero es muy complejo y los perjuicios para la economía real pueden ser superiores que los costes de la intervención».
«La economía real podría tener problemas. Imagine que el abastecimiento del agua de Oviedo dependiera del viejo acueducto de Los Pilares y que cada pilar se hubiera encargado a un grupo de canteros. Si un solo pilar se cae, el flujo se corta. Hoy el dinero son apuntes en cuentas de las instituciones bancarias, en miles de millones de cuentas. El dinero ya no es una realidad física, sino virtual. Si se deja de confiar en la solvencia de esos miles de millones de apuntes es imposible mantener los flujos financieros».
«La intervención es necesaria para restablecer la confianza. Si se hace mejor o peor, en cada caso depende de los que están en el día a día. Tiendo a confiar en que nuestros gobernantes intentan hacer las cosas bien».
«La intervención no es igual en EE UU que en Europa. En Europa las autoridades compran las entidades financiera, están nacionalizando hasta el 49% (luego las privatizarán). Es un sistema más transparente en una sociedad desconfiada como la europea».
«Ahora, por el sistema de acciones, el propietario no tiene una relevancia real en la gestión. La prudencia es más importante si es algo de pocas personas que si es de muchos, y los directivos están atentos a sus "bonus". Se ha alejado tanto la gestión de la propiedad que estamos en una fase que pide más regulación o más prudencia».
«No creo que esto vaya a ser el fin del fundamentalismo de mercado. Al contrario, es la consolidación de la economía compleja, en la que hay que decidir cuánta libertad y cuántos controles. El futuro financiero será más regulado y mejor. Tanto la libertad absoluta del mercado como la propiedad estatal de los medios de producción traen más inconvenientes que ventajas».
«En España tuvimos una crisis bancaria que hizo que aprendiéramos que las instituciones financieras más reguladas son mejores para el conjunto».
Oviedo, J. C.
Jesús Arango, es profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo, ex consejero de Agricultura y Pesca en gobiernos de Pedro de Silva y ex presidente del Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario y secretario general de Estructuras Agrarias.
«La cuestión es muy ideológica. Si hay un riesgo sistémico el Estado debe intervenir. El presidente de la patronal CEOE pide un paréntesis en la economía de mercado. Economistas muy críticos con las prestaciones sociales están aplaudiendo con las orejas estas inyecciones de dinero público para salvar negocios privados. ¿Y cuando se llega a un 20 por ciento de paro no hay que intervenir?».
«En el pensamiento económico hay ciclos. Después de Bush se acaba con el fundamentalismo de mercado, en el que una combinación de casino y codicia hacen que valga todo. El fundamentalismo de mercado ya funcionó en la historia de Estados Unidos a lo largo de todo el siglo XIX. Eran los neoclásicos. Eso se corta con Keynes, que salva el capitalismo después de la crisis de 1929. Una vez que se sale de la crisis proponen el libre mercado, donde tienen su ámbito de juego más favorable».
«Ahora va a haber un cambio hacia la regulación durante una época. La intervención es histórica y dará lugar a más déficit. No sé qué supondrán estas medidas para los titulares de las hipotecas. El asunto es la influencia que pueda tener en la economía real. ¿Habrá liquidez para ella o vamos a entrar en un bache económico real? Si una silla vale 100 y por operaciones en Bolsa pasa a valer 300, sea, pero lo que me preocupa es si se seguirá pudiendo hacer sillas».
«Es importante saber si va a afectar a las economías emergentes como Brasil, Rusia, India y China. En España hay bancos contagiados por Lehman Brothers».
En Estados Unidos hay mucho déficit público por la guerra de Irak y por el sistema fiscal regresivo, y eso repercute sobre la cotización del dólar. Si baja el dólar, sube el euro, lo que es peor para las exportaciones. En unas semanas cambiará la escenografía: primero rescataron a las dos grandes firmas hipotecarias, luego dejaron a Lehman Brothers a su suerte; a los pocos días cambiaron de posición y propusieron la gran intervención porque, si no, se les caía todo».
«En Europa no hay un criterio. La Comisión Europea no dice nada, el Banco Central Europeo actúa de forma contradictoria con la Reserva Federal de Estados Unidos, manteniendo unos tipos altos, porque sólo está preocupado en contener la inflación y no en una política que combine con el crecimiento. En Alemania ya se han negado a hacer una intervención similar a la que se hace y se pretende hacer en EE UU».