Eloy MÉNDEZ
Se aproximaron al barco cuando se encontraba fondeado a la espera de amarrar en el puerto de El Musel, pintaron su casco con el lema «Abandonemos el carbón» y cuatro de ellos se subieron al mercante para intentar colocar una gran pancarta de protesta. Catorce activistas de Greenpeace abordaron sobre la una y media de la madrugada del lunes el granelero de bandera panameña «Windsor Adventure», de 190 metros de eslora y cargado con 54.000 toneladas de carbón procedente de Colombia. Los miembros de la asociación ecologista, que lleva a cabo en la actualidad una campaña a nivel internacional para frenar el consumo de este mineral, actuaron desde su barco «Arctic Sunrise», que navegaba a unas tres millas del litoral gijonés, y llegaron hasta el carguero a bordo de unas zódiacs. Posteriormente, los cuatro activistas que lograron acceder a la cubierta del «Windsor Adventure» fueron requeridos a primera hora de la mañana por la Guardia Civil y declararon en dependencias portuarias antes de ser puestos en libertad sin cargos.
La acción de protesta tuvo lugar horas antes de que el Parlamento europeo debata hoy las medidas que los gobiernos de los países de la Unión Europea deben adoptar para frenar las consecuencias del cambio climático. Y fue el preludio a la presentación del informe «El carbón en España: un futuro negro», que Greenpeace hizo público ayer en un doble acto en Madrid y Gijón. Durante ambas comparecencias públicas, los dirigentes de la organización no gubernamental solicitaron al Gobierno español el cese de las ayudas al sector del carbón y pidieron el paulatino cierre de las centrales térmicas al entender que son las principales emisoras de gases contaminantes a la atmósfera. En su lugar, solicitaron una mayor inversión en energías renovables y denunciaron, además, la dependencia que, a su juicio, sufre España con respecto al carbón.
«En España se importa el 60% del carbón que se consume y el 75% del empleado en las centrales térmicas viene de fuera», aseguró Raquel Montón, responsable de la campaña «Abandonemos el carbón» a nivel nacional. En este sentido, añadió que las 22 centrales de carbón que existen en España producen el 15% de las emisiones contaminantes que genera el país.
En este sentido, Montón aseguró que la industria minera española «sobrevive gracias a las ayudas del plan nacional del carbón». «Por el hecho de prolongar la actividad minera en el tiempo no se va a conseguir frenar el impacto social que supondrá su desaparición», añadió antes de denunciar que la actividad en las minas es la que genera «un mayor número de accidentes mortales en el trabajo anualmente».
Greenpeace decidió llevar a cabo la protesta de ayer en Asturias «por el carácter simbólico que esta región tiene respecto al carbón». Montón destacó, además, que actos como el que protagonizaron los miembros de la organización en El Musel se han llevado a cabo en otras partes del mundo y que pretenden sensibilizar a las autoridades internacionales y a la sociedad en general de la necesidad de llevar a cabo «una política efectiva y de compromiso real contra el cambio climático».