E. CAMPO /
M. PÉREZ
La crisis ha comenzado a pasar factura entre la población asturiana más desfavorecida. Cáritas, la organización que vive «a pie de calle», ya se ha hecho cargo de la situación. Para hacer frente a las nuevas necesidades, la organización ajustará el gasto y reorientará sus prioridades para centrarse de forma especial en la asistencia a los necesitados. Los responsables de la organización en Asturias acordaron la semana pasada en una reunión modificar su estrategia de actuación para adaptarse a los nuevos tiempos. La organización aparcará, de momento, un proyecto para la creación de dos empresas -una de catering y otra de ropa- ideadas para contribuir a la reinserción de personas en la sociedad. El esfuerzo se centrará ahora en los programas de atención básica: más voluntarios y trabajo a pie de calle.
«No podemos permitirnos el gasto ni el esfuerzo de estos proyectos. Debemos prepararnos para estar en primera línea y ajustar el gasto para hacer frente a los nuevos tiempos», explicó el director de Cáritas en Asturias, Adolfo Rivas. «El aumento de la pobreza es suficiente como para tomar decisiones estratégicas sobre qué proyectos apostar y cuáles dejar al margen», indicó Rivas, que, no obstante, aseguró que la incidencia es inferior a la de otras comunidades en las que se está notando más, como las del Levante, el Sur en general y Madrid.
La dirección de Cáritas regional ya celebró una primera reunión con los delegados comarcales para explicar la nueva estrategia, en la que se reforzará esa atención básica. «En Cáritas la mayoría de la gente somos voluntarios y tenemos varias líneas de trabajo; la acción social es la que se conoce normalmente, pero también hay una de demencia y transformación social, que es importante. Dentro de la acción social tenemos vocación de ser la última red de protección social, estamos con los últimos», explicó. En el marco de la acción social, además de la asistencia, Cáritas viene trabajando también en abrir vías para que se pueda salir de la exclusión. Esta última línea de trabajo es la que ahora quedará en segundo plano para poder reforzar la asistencia y el acompañamiento.
El cambio de estrategia se debe, según explicó Rivas, a que Cáritas «es pobre» y no tiene dinero para abarcarlo todo. «Es la organización que está en primera fila en la calle, ahí es donde hay que estar. Por eso tenemos que retrasar los proyectos destinados a que la gente que esté en exclusión no quede ahí encerrada, porque creemos que la demanda asistencial va a ir aumentando».
El director de Cáritas se mostró esperanzado de que «la gente responda» ante este incremento de la necesidad. «Como vivimos en una sociedad rica, la pobreza es obscena, se quita del medio, pero eso no significa que hasta ahora no hubiera una población que estuviera en situación de exclusión, además de la que estaba en el límite. ¿Y qué sucede cuando hay una crisis y ésta todavía no es muy grande? Que la gente lo ve, ve la necesidad y la ve cerca». Por eso confía en la reacción solidaria de los asturianos: «Hay que empezar a trabajar. Esperemos que sea así. Y si no se produce esta reacción, es que hemos perdido algo muy importante».
Los períodos de necesidad, explicó Rivas, recuerdan lo fácil que puede ser entrar en una situación de desamparo. «Cuando vas por los albergues de transeúntes o por los centros terapéuticos te encuentras gente de la que te sientes muy cerca. La distancia es ficticia: se trata de una apariencia de seguridad que en realidad no existe, ya que basta un poco de crisis o un problema familiar para que acabes en la calle».
Reforzar las Cáritas parroquiales y el voluntariado para multiplicar el efecto de los recursos disponibles es otra de las líneas de trabajo que se plantea la organización. «El dinero no se puede emplear en proyectos, sino que tiene que llegar directamente a las personas». La canalización de los demandantes de ayuda se realiza a través de las parroquias: «Es donde se les puede dar una respuesta de mayor proximidad», concluyó Rivas.
Cáritas Diocesana de Oviedo es el organismo oficial de la archidiócesis de Oviedo, instituido para, bajo la presidencia y la autoridad del Arzobispo, «promover, orientar y coordinar la acción caritativa y social de las comunidades cristianas y de las instituciones eclesiales que actúan en el Principado, conjugando gratuidad, universalidad y eclesialidad».
El Principado es una de las comunidades autónomas con un mayor índice de voluntarios, colaboradores y profesionales. En la actualidad Cáritas Asturias cuenta con una red de 1.800 colaboradores regularizados y 81 profesionales. «Esto demuestra que Asturias es solidaria», concluyó Rivas.