Lne.es » Internacional
 Noticia anterior    

La UE revisa la «realpolitik»

Bruselas suaviza su defensa de los principios democráticos para evitar que el patio trasero de Rusia se rinda al Kremlin

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Aviones bielorrusos lanzan bombas durante un ejercicio militar. reuters

Moscú, Ignacio ORTEGA

La UE ha decidido renunciar a la defensa a ultranza de los principios democráticos en el espacio postsoviético para evitar que países como Bielorrusia o Azerbaiyán den la espalda a Occidente y caigan en los brazos de Rusia.

«La UE necesita algún éxito en la comunidad postsoviética y está dispuesta a hacer oídos sordos a las corruptelas del régimen de Alexandr Lukashenko», comentó Anatoli Lebedkó, líder opositor bielorruso. Lebedkó define la nueva estrategia europea, patrocinada principalmente por la canciller alemana, Angela Merkel, como «burda comercialización de las relaciones exteriores».

Bruselas ha esperado años que la oposición democrática bielorrusa, azerbaiyana o kazaja desafiara a las autoridades a imagen y semejanza de lo ocurrido en Ucrania durante la «Revolución naranja».

No obstante, en todos esos países la oposición es débil y los líderes bielorruso, Lukashenko; azerbaiyano, Ilham Alíev, y kazajo, Nursultán Nazarbáyev, cuentan con el genuino respaldo de la población, que no ve otra alternativa. Por ello, la UE ha decidido dar un giro copernicano a su política hacia esos regímenes por motivos puramente prácticos, directamente relacionados con la excesiva dependencia comunitaria de los hidrocarburos rusos.

En el caso de Azerbaiyán, Alíev ha aplastado violentamente en los últimos cinco años cualquier expresión de oposición política, amordazado a la prensa independiente, encarcelado a varios periodistas y prohibido manifestaciones.

A la vista de la situación, la oposición ni siquiera presentó un candidato a los comicios presidenciales del pasado 15 de octubre, ganados por Alíev con casi el 90 por ciento de los votos. En cambio, la UE y la OSCE únicamente han vertido unas tímidas críticas contra Bakú, que no han restado ni un ápice de legitimidad internacional a la victoria del líder azerbaiyano.

El caso es que de Azerbaiyán depende la viabilidad de los proyectos energéticos occidentales que quieren explotar los recursos energéticos del Caspio y Asia Central, eludiendo territorio ruso. Gazprom tentó recientemente a Alíev con una oferta muy generosa a cambio de que le venda gas, por lo que Bruselas no tiene tiempo que perder en críticas a la falta de avances democráticos o cortapisas a los derechos humanos.

Lo mismo puede decirse del país que se encuentra al otro lado de la orilla del mar Caspio, Kazajistán, donde varios dirigentes opositores han sido asesinados en los últimos años. Nazarbáyev, que ha sabido mantener desde la caída de la URSS buenas relaciones tanto con Rusia como con Occidente, ganó con el 91 por ciento de los votos las elecciones presidenciales de 2005, que fueron muy criticadas por la OSCE.

En cambio, los Veintisiete han decidido apoyar la candidatura de Kazajistán a la presidencia de la OSCE, precisamente el organismo que vela por el respeto de los principios democráticos en el continente europeo.

En cuanto a Bielorrusia, considerada la «última dictadura de Europa», Bruselas levantó provisionalmente las sanciones que impuso a Lukashenko y otros altos funcionarios tras las fraudulentas elecciones presidenciales de marzo de 2006.

La UE tomó esta decisión después de que ningún candidato opositor resultara elegido en los comicios legislativos de finales de septiembre. En marzo pasado la UE había prorrogado por un año esas sanciones ante la falta de progresos en las relaciones, coincidiendo con la expulsión de la embajadora estadounidense de Minsk.

Además, el jefe de la diplomacia comunitaria, Javier Solana, se reunió recientemente en Bruselas con el ministro de Exteriores de Bielorrusia, Serguéi Martínov, en el primer encuentro de alto nivel que mantenían ambas partes desde 2004. Ahora, la UE también se plantea reanudar en noviembre las negociaciones con Rusia para la firma de un nuevo acuerdo marco, suspendidas «sine die» debido a la guerra en Georgia.

Moscú ha retirado sus tropas del territorio georgiano administrado por Tiflis, pero ha comenzado a desplegar tropas regulares en las separatistas Abjasia y Osetia, lo que viola el acuerdo de alto el fuego suscrito el 12 de agosto por el presidente ruso, Dmitri Medvédev, y el francés, Nicolas Sarzkozy.

Alemania, Francia, España e Italia son partidarios de la reanudación de las negociaciones con Moscú, mientras el Reino Unido, Suecia, Polonia y las repúblicas bálticas se oponen terminantemente.

El apoyo brindado por Sarkozy al plan ruso de crear un nuevo mecanismo de seguridad europeo parecen ser la primera señal de una nueva etapa de distensión y pragmatismo en las relaciones Moscú-Bruselas.

COMPARTIR
 

  HEMEROTECA
     CONÓZCANOS: CONTACTO |  LA NUEVA ESPAÑA |  CLUB PRENSA ASTURIANA |  PUNTOS DE VENTA |  PROMOCIONES    PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS|CONTRATAR  
Lne.es y La Nueva España son productos de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de La Nueva España. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  | Levante-EMV  | El Boletín  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas