Oviedo, Marcos PALICIO
Dice el diccionario que el albor, además de la luz del alba, es el «comienzo o principio de algo». Y unas horas después del alba, algo comenzó ayer en Oviedo. Empezó la «Alborada de los premios "Príncipe de Asturias"», siete minutos de composición musical para gaitas y percusiones que se estrenó con vocación de permanencia en la banda sonora de las ceremonias de los próximos años. La melodía del gaitero asturiano Xuacu Amieva, interpretada por una banda de 28 músicos, «despertó» a don Felipe y doña Letizia en la última jornada de su visita al Principado. Muy cerca de las diez y media de una mañana resplandeciente, con el sol engañando sobre la temperatura, los Príncipes hicieron de «espectadores de excepción», según la definición de Amieva, para la primera interpretación de la «Alborada». La escucharon asomados al balcón de la primera planta del Patio de la Reina del hotel de la Reconquista. Abajo, la melodía empezó tranquila, pausada, y, tal y como había prometido el gaitero, fue acelerando el ritmo hasta un final estruendoso, intenso, para componer el remedo del amanecer que ha querido el compositor. Con el arte imitando a la naturaleza, y ya que Xuacu Amieva había advertido que su «Alborada» quería reflejar un amanecer soleado, ayer el cielo le ayudó brindándole como decorado una alborada radiante.
Así lo reconocieron los dos espectadores cuando después de aplaudir a los músicos -dieciocho gaiteros y diez percusionistas, ocho mujeres y veinte hombres, algunos niños incluidos-, bajaron a felicitarlos uno por uno y departieron unos instantes con Amieva. «A la vista estaba» que les había complacido, respiraba después, satisfecho, el compositor llanisco. Los Príncipes, que siguieron la interpretación acompañados por el presidente de la Fundación Príncipe de Asturias, Matías Rodríguez Inciarte, y su director, Graciano García, se interesaron en su breve conversación con Amieva por «cómo había surgido la idea y cuánto tiempo nos había llevado prepararla».
El gaitero les situó, retrocediendo hasta el momento del inicio de la composición, «a últimos del mes de julio» y poco después del encuentro «Mejores gaiteros del mundo» que organizó la Fundación, él dirigió y dio a luz la idea que se materializó ayer con el estreno en Oviedo. Los Príncipes, ella con una Cruz de la Victoria al cuello, aprovecharon, asimismo, la ocasión para extender la felicitación a la excelencia artística de las bandas de gaitas asturianas. «Me dijeron que en el contexto internacional no tenemos nada que envidiar a las escocesas o irlandesas», relata Amieva, «que podemos equipararnos a cualquiera del mundo y que en los próximos Juegos Olímpicos debería estar una banda asturiana representando a la gaita».
También él, por lo demás, terminó la interpretación «contento por el resultado» y convencido de que «el esfuerzo ha merecido la pena. Con estos espectadores de excepción tenía que salir perfecto y todo ha transcurrido a nuestro gusto». Xuacu Amieva reiteró que la «Alborada» llega a los premios «Príncipe de Asturias» para quedarse, que «se trata de eso, de que abra el día de los premios en las próximas ediciones», y se dijo abierto a perpetuarla asimismo en una grabación. «Depende de la Fundación», matizó, «pero ésta es una obra perfectamente grabable y con mucho potencial, no sólo para gaita, sino también para otra instrumentación, de cuerda por ejemplo». De momento, la de ayer, la primera interpretación fuera de los ensayos generales, se sirvió de dieciocho gaitas y percusiones muy actuales, con tambores, cajas de alta tensión, timbales y un bombo, con músicos reclutados en tres bandas del Principado, «Naranco» de Oviedo -dirigida por Amieva-, «La Reina del Truébano», del Occidente, y «Villa de Xixón».