Oviedo, P. G.
Junto a los investigadores, la estrella de la presentación fue un tercer molar, la «muela del juicio», que apareció en un fragmento de mandíbula encontrado a 2,68 metros de profundidad. «La dentición nos dará información extraordinaria sobre muchas cosas», aseguró Fortea durante la rueda de prensa. Pero, hasta el momento, la genética sigue reinando en lo que a nueva información sobre el neandertal y su desaparición se refiere. «Las muestras de ADN ya analizadas desvelan una baja diversidad genética en los últimos neandertales», explicó el responsable de la excavación, lo que, junto a las informaciones que hablan de una baja densidad de población neandertal, serían «serios argumentos» para explicar el porqué de la extinción, en opinión de Fortea.
Lo que sí se averiguará será si los restos de Piloña llegan a alcanzar los 50.000 años de antigüedad, y para ello se ha firmado un convenio con la Universidad de Oxford que permitirá una nueva datación de las muestras mediante tecnologías más fiables. «Ningún laboratorio comercial garantiza que el carbono actual esté eliminado al cien por cien de las muestras que se quieren datar», explicó el catedrático de Prehistoria.
«De ahí que se prefieran otros procedimientos más modernos y fiables para pretratar los huesos», añadió. Como la ultrafiltración, técnica que utilizará la Universidad inglesa. Estas nuevas dataciones podrían situar al neandertal de Sidrón en un momento anterior, cercano a los 50.000 años de antigüedad, momento en el que «no había ningún hombre moderno en Europa», puntualizó Fortea. Por lo que no habría habido cruzamiento ni hibridación entre ambas especies.